viernes, 6 de noviembre de 2015

Las migrañas y yo

Una cosa que no os he contado en este casi medio año de vida de mi blog es que soy migrañosa. Tengo migrañas desde los 13 años y, si bien es verdad que me he acostumbrado a vivir con ellas, no puedo evitar que el pánico me invada cada vez que noto que me viene una crisis.



Seguramente habréis oído más de una vez hablar de las migrañas, pero si no las sufrís o tenéis a alguien cercano que las sufra, probablemente penséis que se trata simplemente de un dolor de cabeza fuerte. Nada más lejos. Una migraña es una enfermedad crónica que te puede anular durante horas, días e incluso semanas dependiendo de cada persona. De hecho, la Organización Mundial de la Salud la reconoce como una de las 20 enfermedades más incapacitantes que existen. Una migraña no se pasa con un analgésico, y va mucho más allá de un simple dolor de cabeza.


Los que las padecemos sabemos cuándo vamos a tener una migraña porque, normalmente, avisa. Muy maja ella, es lo único bueno que tiene. Hay gente que lo detecta porque empieza a notar un leve dolor de cabeza que va aumentando poco a poco. Otros, como es mi caso, lo sabemos porque tenemos una alteración de la visión que los médicos denominan el aura. Este fenómeno hace que veamos lucecitas, destellos, que tengamos visión partida... Yo siempre digo que cuando empiezo a ver raro, es que viene mi amiga la migraña.


Una vez que el aviso llega, bien sea en forma de dolor de cabeza o de aura, lo mejor es medicarse cuanto antes, atajarlo, de lo contrario, el dolor de cabeza podrá aumentar todo lo que quiera y estaremos perdidos. Según los neurólogos, el plazo para medicarse es de unos 10 minutos, pero cuanto antes se haga, mejor. Yo siempre llevo conmigo mi medicación y en cuanto lo noto, esté donde esté, me pincho. Sí amig@s, yo ya era una experta en pinchazos antes de descubrir la infertilidad.


Hay medicación en pastillas e incluso de inhalar también, pero yo me la tengo que inyectar porque si no, no me vale de nada. ¿Que por qué? Pues porque, como os decía antes, una migraña es mucho más que un dolor de cabeza. Una vez que empieza ese característico dolor en la nuca que avanza hasta una de las dos sienes y a veces alcanza a ambas, empieza lo realmente horrible. En mi caso viene acompañado de fotofobia (tengo que estar a oscuras), intolerancia al más mínimo ruido (un susurro me taladra el cerebro), se me duerme una mitad del cuerpo (la mitad contraria al lado donde tengo el dolor de cabeza), y el peor de los síntomas: los vómitos. Por eso me tengo que inyectar la medicación, para no vomitarla. Porque da igual si tengo o no algo en el estómago, las naúseas vienen sí o sí. De hecho, es peor cuando me pilla la migraña con el estómago vacío, porque entonces voy al baño cada veinte minutos a morirme de las arcadas y para nada. Y he llegado a estar así, vomitando nada, horas.


Y luego está el tema de la duración. Yo en ese sentido creo que tengo hasta suerte, porque dentro del calvario que son las migrañas, me duran como máximo 24 horas, aunque también las tengo más leves, de 6 horas. Dure lo que dure, ese tiempo hay que pasarlo en la cama, con las persianas y las puertas cerradas. Hay que, literalmente, aislarse del mundo todo lo posible.


Y diréis que por qué os suelto todo este rollo. Bueno pues porque ayer me toco sufrir una de mis migrañas y me dí cuenta de que nunca os había dicho que forman parte de mi vida. Además, es algo que me asusta un poco de cara a un embarazo, porque mis migrañas parecen estar relacionadas con el tema hormonal y si algo se revoluciona durante un embarazo son las hormonas. Pero bueno, tampoco quiero adelantar acontecimientos. Aguantaré lo que tenga que aguantar, como lo he estado haciendo hasta ahora, no me importará si es por ell@s, por H y por B. Por ellos sufriré y lucharé lo que no está escrito. 


De momento este fin de semana tocan deberes, porque hoy el test de ovulación ha marcado las dos rayitas claramente, así que debo de estar a punto de caramelo. Es el único test, hasta ahora, que me ha regalado dos rayitas, en vez de una. Algún día veré las dos líneas rosas en el otro test, el que tiene el mango azul en vez de verde, el bueno, el de embarazo. Hasta entonces, me conformaré con la ilusion de saber que, al menos, sigo ovulando y las posibilidades de que ocurra el milagro, aunque remotas, están ahí.

 



6 comentarios:

  1. Hola! Primer vez que entro a tu blog y me encuentro con tu entrada de migrañas, yo también la padezco desde el 2009, que llegó con náuseas vómitos y hasta pensaba mi suegra que estaba embarazada ja! Por suerte la mia a veces avisa y me medico con pastillas de una, aunque en ocasiones como anoche que me tuve que despertar 2.20 de la madrugada porque parecía que me estaban clavando en el ojo no funcionó la medicación de la prevención, también tengo mucho miedo de esto para cuando logre embarazarme, aunque no pierdo las esperanzas que con esas hormonas se vaya del todo ;) Bueno ya hice re largo el comentario ja! Éxitos y bendiciones en tu búsqueda :)

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  2. Hola! Cómo te entiendo... es un horror esto d las migrañas y a mi con la medicación para las IACs me aumentaron. Por eso cuando he visto lo de la meriestra... me he asustado un poco. Aunq me asusta más quedarme embarazada, tener migraña y no poder Medicarme... Ni soy nadie sin mi medicación. Yo uso imigran inyectable. Me va muy bien xq actúa instantáneo. Aún así nadie me quita mis seis horitas d la cama al baño y viceversa... me alegro q habernos encontrado en este camino. Éxitos para ti tb! Nos seguimos!

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  3. Hola si tenemos el mismo temor xq de hecho solo dejan tomar paracetamol y eso no me hace ni cosquillas a mi, igual mi prioridad es poder tener mi/mis bbs luego veremos que pasa, como te dije y repito quien dice y no tenemos doble milagro con el embarazo y se nos va?? Jeje, la esperanza no la pierdo, seguimos en contacto, besitos! !

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  4. A mí el paracetamol para las migrañas tampoco me hace nada... así q me tocará sufrir si el embarazo me las empeora. De todas formas, lo sufriré encantada, por aquello de q sarna con gusto no pica... jejeje
    Y lo q tu dices, hay mujeres q con el embarazo les cambia el cuerpo y adiós a las migrañas! A ver si es nuestro caso!!
    Por cierto, me pareció leer que eres de Tierra del Fuego??? Nosotros estuvimos en Argentina de luna de miel y Ushuaia fue una de nuestras paradas. Precioso lugar con ese faro del fin del mundo :) Besos!

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  5. Siii yo no pierdo las esperanzas en estar dentro del grupo de que el embarazo se lleva todo lo malo jejeje.
    Pues te cuento que yo soy Colombiana, pero mi esposo es Argentino y vivimos en Tierra del Fuego por lo laboral, estamos a 200km de la hermosa Ciudad de Ushuaia, cuando recién llegamos también fuimos a conocer ese faro, estar con los pingüinos etc, los paisajes que hay por acá en el fin del mundo, también son increíbles!! Ahora lo que me está asombrando es tanta casualidad, a ver si nos embarazamos juntas jejeje, yo tengo toda la fe de conseguirlo antes de finalizar este 2015 :)

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  6. Si, a mi Argentina me enamoró. Espero volver algún día... Ojalá cómo dices nos embaracemos juntas y sea pronto! Aunque yo hasta enero no empiezo Fiv. D todas formas quien m dice q no ocurre el milagro antes! Un abrazo fuerte y nos seguimos!

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