lunes, 16 de noviembre de 2015

Confesiones de una madre invisible

Hace no mucho leí un artículo que hablaba de "las otras madres", esas mujeres que llevan años luchando por ser madres, pero no lo consiguen. Esas mujeres que son madres sin serlo. Ellas son, somos, las madres invisibles. Las que la sociedad es incapaz de ver porque nadie parece querer hablar de la infertilidad.


Todas ellas son, somos, luchadoras en la sombra. Nadie ve esa lucha, pero ahí está, cada día miles, millones de mujeres seguramente se someten a una histerolsalpingografía, una histeroscopia, un microaspirado, una biopsia (hay más pero el post no acabaría nunca)... pruebas dolorosas por las que tienen que pasar para poder estar un poco más cerca de ser madres. Sólo un poco más cerca, porque después de eso llegará la medicación, los pinchazos, las punciones, las horrorosas esperas... Y todo en la sombra, como luchadoras invisibles.


He de confesar que desde que empezó toda esta lucha para mí, me he sentido así, invisible. Invisible por la poca empatía que me he encontrado en el camino, y porque, sin quererlo, me he ido aislando del mundo. A veces, por ejemplo, me descubro a mí misma observando la vida pasar como si yo no formara parte de ella. Es verdad que siempre me ha gustado mirar a mi alrededor e imaginar historias, cosas de una periodista empedernida, pero últimamente lo hago demasiado a menudo. 


El otro día, por ejemplo, estaba trabajando, en la calle como siempre, y empezó a llover, una lluvia muy cerrada, como una cortina que parecía querer cubrirlo todo. Me metí en la furgoneta que utilizamos para correr tras la noticia y me cobijé del chaparrón. Y de repente, ahí estaba de nuevo, observando la ciudad como si yo no estuviera allí. A través de la ventanilla salpicada de gruesas gotas de agua que recorrían lentamente el cristal, veía a la gente pasar. Como a cámara lenta, imaginándome cómo serían sus vidas, preguntándome si alguno de ellos podría entender mi lucha silenciosa. Una pareja de jóvenes adolescentes abrazados bajo el mismo paraguas, dos ancianas mujeres que salían del teatro apresuradas, una mujer con un cochecito de bebé asegurándose de que su pequeñ@ estaba protegid@ de la lluvia... ¿Cuánto le habrá costado a ella quedarse embarazada? ¿Alguna vez habrá sido una madre invisible? ¿Es joven? ¿Es mayor que yo? Siempre las mismas preguntas en mi cabeza.


Pero últimamente empiezo a pensar que la edad y el tiempo tienen que dejar de amargarme ya la búsqueda positiva. Será inevitable pensarlo de vez en cuando, pero quiero que dejen de ser el pilar sobre el que gira todo esto. Me gustaría haber sido madre con 30, pero empecé con 32 pasados a buscar porque esto siempre es cosa de dos, y ahora tengo 34 camino de los 35. Con suerte seré madre antes de los 36, pero he barajado ya tantas fechas que prefiero no pensarlo. Es mi sueño y lo importante no es cuándo lo consiga, sino conseguirlo. Y para cuando eso llegue, tengo esto.


Cuando mi sueño se cumpla este marco de fotos será la prueba, será el recordatorio de que este camino tan duro tiene su recompensa. Lo compré cuando empezamos con las inseminaciones artificiales. Una etapa que comenzamos con muchísima ilusión, pero que no ha terminado como esperábamos. 

Ésta es mi confesión de hoy. Este marco que guardo desde hace más de medio año con la esperanza de poder llenarlo de fotos algún día. No me rendiré hasta que ese día llegue.

8 comentarios:

  1. Conmovedor. Espero que ese bonito marco se empiece a completar con fotos.
    Me ha llegado mucho tu post, me he sentido muy identificada con esa sensación de estar ajena al mundo y que pasen los años mientras parece que vivimos la vida con el "pause" activado.

    Un beso!

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    1. Es que es alucinante, verdad? Como nosotras parecemos estar en pause mientras el mundo sigue dando vueltas... ajeno a nuestra lucha. Me alivia mucho saber q no soy la única q se siente así. Besos!

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  2. Muy bonito! Mi marido guarda una cosita tambien desde hace mucho tiempo, tiene dos, para sus mellizos dice...Yo no soy capaz de tener nada guardado.

    Tambien me pregunto cuando veo a una embarazada cuanto le habra costado quedarse, y que edad tendra...yo empece con 28 y voy por los 32, casi rozando ya los 33...

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    1. Yo compré ese marco porque me niego a pensar q no lo voy a conseguir. Haré lo q sea necesario, fiv, ovo, ade.. lo q sea pero ese marco va a tener fotos y van a ser d una familia feliz. Te deseo lo mejor en la búsqueda. Que lleguen esos mellis a vuestras vidas ñp antes posible. Un abrazo!

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  3. Yo también me pregunto cada vez que veo a una embarazada o a una mamá si le habrá costado mucho o no. Hace poco me crucé con una conocida del cole que tiene dos o tres años menos que yo. Tiene dos hijos y como vivimos cerca me la cruzo mucho por la calle... pues llevaba sin verla algunos meses y la última vez que la vi me di cuenta de que está otra vez embarazada... Me hice la despistada para no saludarla... No es que me dé rabia su embarazo (un poco sí, la verdad) es más bien, que no me apetecía cruzarme con ella, saludarla, preguntarle por el evidente embarazo, escuchar su historia (sea cual sea)... No me sentía con fuerzas para afrontar una cosa así. Sé que no es un comportamiento muy maduro ni adulto, pero en ese momento sólo me apetecía apartarme y mantenerme al margen (encerrarme en la furgoneta y refugiarme de la lluvia).
    ¿Os ha pasado algo así alguna vez? Casi me siento mala persona por no alegrarme por el embarazo (en realidad no es amiga, es sólo alguien que conozco porque vivimos cerca y hemos ido al mismo cole...) pero desde que la vi me acuerdo mucho de ella, de lo feliz que debe ser ya con sus dos niños preciosos y perfectos y un tercero por venir...

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    1. Yo creo q ese sentimiento es normal, muchas d nosotras nos hemos sentido así ante otros embarazos. Creo q a veces preferimos no enfrentarnos a la realidad porq luego sabemos q cuando volvamos a casa, a nuestra realidad, vamos a tener un sentimiento d desolación por así decirlo, de tristeza infinita por eso q no llega nunca y que nos hace sufrir tanto. A mi m ha pasado. Muchas veces de hecho. Ahora simplemente intentó enfrentarme a ello como buenamente puedo, y pienso que un embarazo más o menos no va a cambiar mi situación. Es duro, pero no queda otra. De todas formas, hay días q sólo quiero "refugiarme en mi furgoneta " y no pensar en nada más. Lo dicho, q ese sentimiento es totalmente normal. Besos!

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  4. ay neni, totalmente cierto, muy reflejada es tan dificil..y como dicen el que la sigue ,la consigue, esi que me encanta tu frase final "no me rendire",que asi sea, y en los dias malos recuerda:http://hastaelpositivo.blogspot.com.ar/2015/11/hoy-es-uno-de-esos-dias.html un beso!!

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    1. Siiii! Ese post esta ahí para cuando flaqueen las fuerzas... que flaquearán seguro algún día. Pero una cosa esta clara: no voy a rendirme. Aunque la lucha sea dura, aunque me lleve a la sombra y me haga invisible, sólo pararé si los médicos me dicen que se acabó. Besos wapa!

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