lunes, 5 de octubre de 2015

Va por NOSOTRAS

Últimamente me he dado cuenta de que me fijo en cosas que antes pasaban desapercibidas para mí. No es que antes fuera más despistada y ahora por arte de magia haya cambiado. No, no es eso. Creo que la razón es que toda esta dura lucha me está haciendo sentir cosas que nunca habría imaginado. Esta lucha me está cambiando.


La prueba es que esos pequeños detalles que ahora se han hecho visibles para mí habían estado ahí toda la vida, sólo que yo no los veía. Quizá fuera porque por aquel entonces verlos no me iba a aportar nada, y ahora en cambio descubrirlos me ayuda a seguir adelante.


Hace no mucho escribí en uno de mis posts una "carta imaginaria" a la Cigüeña. Fue un mensaje que me salió de dentro, lo escribí en cuestión de minutos, casi sin pensarlo. Y todo porque el día anterior había visto volar sobre mí, como a cámara lenta, una cigueña. Ese momento fugaz fue como una revelación y se me quedó grabado. Me pareció que hacía años que no veía una cigüeña, y lo interpreté como una señal de ánimo, de fuerza. Algo metafórico, sin duda, incluso cursi si me apuras. Llamádlo como queráis, pero me ayudó. 


Lo cierto es que creo que no hacía tanto desde la última vez que ví una cigüeña, seguramente habré visto muchas en los últimos años, lo que pasa es que hay veces, dependiendo de nuestro estado de ánimo, que miramos sin ver. Igual que miramos el mar sin ver su inmensa profundidad, ni sus peces; igual que miramos una obra de arte y no somos capaces de ver nada. Dicen que todo es cuestión de perspectiva y, muy seguramente, eso es cuestión del estado de ánimo.


Por eso creo que ahora veo cosas que antes no y busco razones para seguir luchando a mi alrededor. El otro día me pasó en plena calle, un día como otro cualquiera. Caminaba pensativa y al pasar por delante de un portal, un portal por el que ya he pasado mil y una veces, me encontré con esto.




Para muchos, una pintada como otra cualquiera; para mí una frase de aliento en un momento duro de mi vida. Poco importa quién o por qué lo escribiera, porque esas palabras son aplicables a muchos aspectos de la vida. Le puede servir al enamorado, a alguien que lucha por superar una enfermedad, o a quien pelea contra viento y marea para conseguir el sueño de ser madre. Sé que no es la frase del año, y seguramente no pasará a la historia, pero a mí me sirve. En este momento de mi vida necesito tenerla muy en mente. Porque si algo tenemos todas nosotras es un corazón valiente. Un corazón valiente para seguir adelante, para superar los miedos y para conseguir lo imposible. Por eso hoy este post VA POR NOSOTRAS.



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