sábado, 17 de octubre de 2015

Hablemos del Omifin

Ya os dije hace tiempo que estaba tomando OMIFIN para poder hacerme el test del clomifeno y determinar el estado de mi reserva ovárica (por cierto los análisis han ido bien, para l@s que os hayáis perdido el post en el que os lo contaba). 


En total fueron diez días de pastillas, una cada 12 horas, que ahora puedo resumir. Ya se sabe que cada mujer es un mundo y los síntomas y reacciones pueden variar, pero os cuento cómo lo he vivido yo, por si puedo ayudar a alguien. Lo primero que debo decir es que no ha sido tan malo como pensaba. Había leído de todo y me daba bastante miedo el Omifin, pero finalmente ha sido mejor de lo que esperaba.


No os voy a mentir, tampoco es que haya estado como una rosa. Para empezar, noté desde el primer día dolor de cabeza y, de cuando en cuando, pinchazos en las sienes. Además estaba bastante mareada y tenía algunas naúseas. Nada preocupante, pero sí molesto. 


Lo peor, sin embargo, ha sido el día de la ovulación. Yo sabía que estaba ovulando porque me dolían los ovarios y por el flujo cervical que había tenido unas horas antes. Pero además de ese dolor abdominal, tuve muy mal cuerpo. Gases, dolor y revoltijo de estómago, ardor, dolor de cabeza... Los siguientes días seguí teniendo dolor de ovarios, sobre todo lo notaba en el derecho. Y a todo eso hay que sumarle que tuve estreñimiento, algo muy raro en mí, y una sequedad vaginal de aúpa. Me molestaba bastante al tener relaciones y llegué a pensar que tenía candidiasis, pero luego leyendo a otras chicas de la #infertilpandy me dí cuenta de que había sido el Omifin...


Dos semanas después de la última pastilla, lo único que sigo sufriendo de todos esos síntomas es el ardor... Por lo demás estoy bastante bien, no puedo quejarme. En mi día 21 del ciclo, no he tenido apenas dolores premenstruales, los pechos no me molestan... vamos, nada que ver con los ciclos que pasaba con las IAC. Al menos eso que me he quitado. Porque sin síntomas, no hay comedura de tarro y vive una mucho más tranquila y relajada. Para mí los últimos meses, los días previos a que me visitara mi amiga de rojo, han sido una tortura, me convertía en una especie de ogro gracias a los dolores post medicación y premenstruales.


Esta vez sé que unos días me bajará la regla, a no ser que haya ocurrido un milagro, y no estoy nerviosa. Estos tres meses hasta que empecemos con la FIV van a ser todo un respiro, un alivio incluso. Tomaremos aire, cogeremos fuerzas y viviremos despreocupados, hasta que volvamos a empezar.

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