lunes, 19 de octubre de 2015

Dejad que las embarazadas se acerquen a mí

Hace tiempo que me he dado cuenta ya de que cuando te animas a salir del armario de la infertilidad y decides contar a tus familiares y a algun@s de tus mejores amig@s por lo que estás pasando, sin darte cuenta, construyes un muro. Un muro psicológico, no real, pero que actúa de barrera cuando alguien que sabe de tu problema se queda embarazada. He escrito más de una vez sobre este tema, desde diferentes perspectivas además, pero es que me parece muy importante que se hable de ésto. 


Empecemos por el principio, cuando se sale del oscuro armario de la infertilidad es todo un alivio, te quitas un peso de encima porque es como dejar de estar fingiendo ante los tuyos. Piensas que cuando lo compartes con alguién más, aparte de tu pareja, significa que tendrás más apoyo, más comprensión. No obstante, sin darnos cuenta, estamos consiguiendo el efecto contrario, al menos en cierto sentido.


Cuando contamos nuestra lucha, a la vez que nos liberamos, generamos un sentimiento de pena en la otra persona. Es decir, que quien nos escucha nos va a ver como a alguien que lo está pasando fatal, que es verdad, más que como a una valiente luchadora, que es mucho más verdad que lo anterior. Y ese sentimiento de pena puede hacer que la persona que hemos elegido como confidente se encuentre con un problema cuando se quede embarazada. De ahí lo del muro que mencionaba al empezar.


Si damos pena, a la gente le da cosa contarnos que están embarazad@s porque no quieren hacernos daño. Pasan los días, el muro se hace más y más alto, y para cuando no los cuentan ha pasado tanto tiempo que es evidente que nos lo han estado ocultando. No se hace con maldad, claro que no, pero añade sufrimiento a nuestro currículum de infertilidad.



Lo que quiero dejar claro con todo esto es que no tenemos alergia a las embarazadas



Si tienes una amiga con problemas de fertilidad y quieres contarle que estás embarazada, no lo dudes, no lo escondas. Si ella ha confiado en tí, confía tú en ella. Demuestra que la valoras y trátala de igual a igual. Lo que te ha pasado a tí es lo que ella quiere, sí, pero que te tenga envidia no significa que te odie. Es verdad que las noticias de embarazos nos entristecen, pero sólo porque nos recuerdan que seguimos atascados, que tanta lucha no está dando resultado, y eso es frustrante.


Por eso quizá deberás buscar la forma de decírselo en privado. Como ella hizo cuando te contó lo que le pasaba. No esperes a la típica comida con amig@s para soltarlo, porque ella sentirá que después de lo que ha confiado en tí, tú no has sabido corresponderle. Ella te ha contado su secreto, cuéntale tú el tuyo. Que sea la primera en saberlo, no la última.

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