miércoles, 21 de octubre de 2015

Compás de espera

Tengo por delante casi tres meses libres de tratamiento porque hasta enero no empezamos con FIV. Algo que, por un lado me alivia, y por otro no puedo dejar de pensar que estamos perdiendo un tiempo valiosísimo. Sí, soy una impaciente, qué le voy a hacer...


Es verdad que estoy bastante tranquila en cuanto a que no espero ningún positivo ni nada por el estilo, sé lo que hay, pero creo que voy a tener demasiado tiempo para pensar en cómo serán la punción, la transferencia y la odiosa betaespera. Y eso, sabiendo como trabaja mi cabecita, no es bueno. Así que estoy pasando los días y las semanas como puedo, intentando estar entretenida y sin pensar demasiado en lo que vendrá, aunque pensando, claro, porque no pensar va a ser que no... es imposible.


Esta semana, en dos días según mis cálculos, recibiré la visita de mi amiga la de rojo y no estoy ni nerviosa, ni triste, ni gruñona. Llevo dos días con dolores premenstruales, bastante fuertes por cierto, pero no me preocupa, sé lo que es. Porque esta vez, además del método tradicional que está visto que a nosotros no nos funciona, no hemos hecho nada que nos haga esperar el milagro, así que mis expectativas de embarazo están por los suelos. Lo único que me mosquea es que me duela tanto, como cuando me ponía la progesterona. He llegado a pensar que podría ser por el Omifin, que me ha dejado los ovarios hinchados, por la estimulación, y con la llegada de la regla se resienten. En fin, ¡a saber!


Por lo demás no he tenido síntomas de nada, ni pechos hinchados ni dolores de regla hasta hace dos días. Cosa que es de agradecer porque te permite centrarte en otras cosas y no pensar todo el rato en que la odiosa está al caer. Pero eso no evita que piense en la in vitro y en lo que conlleva. Más hormonas, más pinchazos, técnicas más invasivas, más expectativas y mayores chascos también. Quiero que llegue enero, pero me da miedo, mucho miedo, fracasar en esta fase también. Tengo claro que no me voy a rendir, pero el desgaste me da verdadero pánico, porque con las IAC acabé muy tocada física y emocionalmente.


Así que para no pensar demasiado, me ha dado por cocinar. Siempre me ha gustado y es algo que me entretetiene mucho. De hecho, creo que lo pondré en práctica también en mis betaesperas. Porque lo más importante es estar distraídas. Por si os sirve de algo, aquí tenéis mi menú anti espera desesperante.


Los mejillones antes de meterlos al horno
Para empezar
Mejillones rellenos de marisco
Seguimos con
Ravioli de huevo con hongos trufados y puré de patata confitado
ó
Huevo poché sobre una cama de berenjenas y tomatitos cherry a la plancha


Ravioli de huevo con hongos


Huevo poché con cama de berenjena y tomatito cherry





Y de postre...
(Reconozco que los dulces no son mi fuerte, así lo dejo a vuestra elección. Algo de chocolate siempre ayuda!)









Si queréis la receta de alguno de los platos, os la paso encantada. Todo sea por hacer la espera más llevadera. ¡Manos a la masa! ;-p



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