sábado, 12 de septiembre de 2015

Otro jarro de agua fría



Después de una breve desconexión (perdón pero necesitaba coger aire) ya estoy de vuelta con una nueva entrega de esta dura lucha que parece que quiere alargarse.

Bueno, lo primero, ayer tuve mi quinta inseminación artificial y nos informaron de que será la última. La verdad es que me sentí aliviada porque empezaba a pensar que me estaba medicando para nada. Al parecer hace poco han cambiado el protocolo porque se han dado cuenta de que la sexta inseminación sólo servía para sumar otra experiencia negativa más en el currículum. Más o menos así fue como me lo explicó mi doctora, me dijo que estaba demostrado que muy rara vez ese sexto intento resultaba en positivo. Así que ya estamos más cerca de la FIV, o no, quién sabe. La de ayer fue mi última inseminación y una vez más todo estaba bien, la muestra de semen buena y mis óvulos (dos en el ovario derecho para ser más concretos) a punto. Ahora sólo falta que ocurra el milagro.

Pero si no ocurre, nos queda la in vitro, ahora bien, parece que el camino se pone cuesta arriba. Os cuento, ayer tras inseminarme y comunicarme que la quinta era la última, la doctora empezó a explicarme qué pasos dar en caso de no quedarme embarazada tampoco esta vez. Me habló de la in vitro y de un "pero" que le preocupaba. Resulta que ha ido observando mi respuesta ovárica ciclo a ciclo y ha visto que ha disminuído en los dos últimos. Es decir, que el número de óvulos que he producido ha ido a menos y no sería suficiente para FIV. Estupendo, éramos pocos y parió la abuela... 

Conclusión, que si no me quedo embarazada, cosa que sabré justo en dos semanas a partir de hoy, me tocará hacerme más pruebas para comprobar que mi reserva ovárica no ha disminuído drásticamente. En enero, cuando me hice los análisis, todo dió ok. Suficientes óvulos, trompas despejadas sin rastro de endometriosis, ovulaciones "de reloj"... ¿Entonces qué ha pasado? ¿De enero a septiembre pueden cambiar así de repente las cosas?

Os podéis imaginar con qué cara de pasa salí de la consulta. Dolorida por la medicación, la ovulación inminente, y la inseminación; y destrozada por esa noticia que de confirmarse me pondría las cosas difíciles también en FIV. La de ayer fue una tarde de sofá, mantá y pañuelos de papel. Lloré a moco tendido porque no me esperaba algo así. Todas mis esperanzas estaban puestas en mi aparato reproductor, del cual me decían una y otra vez que estaba perfecto. Pensaba en la in vitro como mi gran esperanza, porque estaba segura de que produciría todos los óvulos del mundo y más, que no tendría problemas. Pues no, toma ZASCA en toda la cara.


Sí, ya sé que todavía no es definitivo, que tengo que hacerme las pruebas y, lo más importante, tengo que esperar a hacerme el test de embarazo. Quizá no tenga que pasar por todo eso y esta vez haya sido la buena. Pero por si acaso ya me estoy mentalizando, como siempre, sin perder la ilusión y la esperanza eso sí, porque algún día tendrá que ser, ¿no? Os iré contando las novedades. Hasta entonces toca cruzar los dedos. ¡Deseádme suerte!



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