miércoles, 1 de julio de 2015

La suerte está echada

Ayer me hice mi tercera inseminación artificial. Ya está hecho, ahora sólo queda esperar. Empiezo a odiar esa palabra: ESPERAR. A estas alturas en mi diccionario es sinónimo de DESESPERAR más bien. Pero en fin, no hay más remedio que dejar pasar dos semanas y una vez más me propongo hacerlo con tranquilidad y optimismo. Esperando que el milagro de la vida ocurra dentro de mí.




He de decir que esta inseminación me ha dado desde el primer momento buenas vibraciones. Es la tercera, tenía tres folículos buenos, un REM de 31 millones y me la han hecho un 30 de junio. Tanto 3 por ahí bailando me ha hecho pensar... ¿será que a la tercera va la vencida de verdad? ¿o simplemente será que definitivamente ya me he vuelto loca? Seguramente sea lo segundo, pero como de ilusiones se vive, pues mientras me dure me agarraré a ese clavo ardiendo. 

Eso sí, hay una cosa que me tiene loca de preocupación desde ayer. Un gran PERO a todas esas señales con el número 3 que yo he querido ver. Ayer cuando terminamos la inseminación la médico nos dijo que todo había ido muy bien, que sin problemas y que ahora sólo faltaba hacer diana. Hasta ahí todo de perlas. Fue al llegar a casa e ir al baño cuando vino el mal rollo. Al limpiarme con el papel higiénico ví un "charquito" de flujo como viscoso y elástico. Pensé "¿acabo de expulsar el semen que me han introducido? Aaaaaaaaaaarggggg!!!!" No sé lo que era, parecía como moco cérvico y ojalá lo fuera, pero tengo mis dudas. 

En las anteriores inseminaciones no manché nada de nada y menos el mismo día de la inseminación. Por lo que he leído, la muestra con los espermatozoides se deposita directamente en el fondo del útero y es casi físicamente imposible que se salga nada de ahí. Eso sí, imposible si todo se ha hecho bien. ¿Pero y si esta vez me lo han hecho mal? Ay madreeeeeee... La médico era otra diferente, majísima por cierto y muy cuidadosa, pero era la primera vez que me lo hacía. 

En fin, como ya no puedo dar marcha atrás y lo hecho, hecho está, sólo queda esperar a ver qué pasa y cruzar los dedos para que, lo que pase, sea un POSITIVO. Entretanto esta misma mañana he empezado con los fastidiosos óvulos de progesterona. Dos cada ocho horas, seis al día en total. Empieza por tanto la etapa de goteo continuo "ahí abajo". Esperemos que, esta vez sí, merezca la pena. Ojalá.



 







 PD: si alguna ha vivido algo parecido a lo que he contado tras la inseminación y le dió positivo, ¡por favor que lo cuente!


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