sábado, 27 de junio de 2015

Cuando esperar te desespera...

Las dos semanas que siguen a la inseminación artificial pueden ser una verdadera locura según cómo nos lo tomemos. Por muchas veces que nos repitamos que sólo hay un 15-20% de posibilidades de hacer diana, las ganas que tenemos de ser madres nos traicionan y es imposible no hacerse ilusiones.

Lo malo durante esta espera en concreto es que con tanta hormona lo normal suele ser tener síntomas de todo tipo y una se vuelve loca pensando si será que sí o será que no...




Yo tenía muy claro que casi todo lo que pudiera sentir iba a ser por las hormonas, y sobre todo por la progesterona que me mandaron ponerme, dos óvulos vía vaginal cada ocho horas. Aún así, las dos veces que me han inseminado me he hecho ilusiones, no puedo evitarlo.

Los dos o tres días después de la inseminación es normal sentir dolor de ovarios, es por las hormonas y eso si que lo tengo clarísimo. Porque, siendo realistas, aunque haya habido suerte, es imposible que notemos nada porque el pequeño cigotito estaría viajando a través de las trompas de falopio. Por eso la primera semana no suelo estar muy preocupada. Sé que todo lo que siento es por el tratamiento previo.

Peeeeeeero... ¡ay la segunda semana! Esa sí que es un horror. Después de haber leído tantísimo sé de sobra que a partir del octavo o noveno día de la fecundación es el momento de la implantación y, por supuestísimamente, he leído (igual que muchas de vosotras...) que existen lo que llaman los calambres de implantación... así que todos y cada uno de los pinchazos que siento me hacen preguntarme "¿será?... ¿no será?". Pues hasta ahora no ha sido, y desde luego síntomas no me han faltado ¿e?

La responsable, creo, es la progesterona. Es la hormona que segregan de forma natural los ovarios tras la ovulación para preparar el endometrio en caso de que haya habido fecundación. Facilita así la implantación del embrión cuando llegue al útero. En todos los tratamientos de reproducción asistida, o en la mayoría que yo sepa, recetan la progesterona. Supongo que será para asegurarse de que se dan las condiciones perfectas para que el embarazo siga adelante.

¿Cuál es el problema? Que la progesterona es la hormona que hace que se te hinchen los pechos, que te duelan los ovarios, puede hacer incluso que tengas naúseas y mareos... Una maravilla vamos, igualito que cuando una mujer se queda embarazada. Como si no tuviéramos suficientes motivos ya para comernos las uñas.

En mi caso particular, lo que yo noto son unos tirones de ovarios y en el útero bastantes fuertes, sobre todo la segunda semana. No los siento todo el rato, me vienen como tres o cuatro al día y algunos me dejan casi sin respiración. Pero nada de nada, de momento no ha habido suerte. Las dos veces, cuatro o tres días antes de hacerme el test de embarazo, se me desinflan los pechos (ya os he comentado en otro post que desde que empiezo con el gonal se me hinchan y me molestan bastante) y entonces ya sé que me va a bajar la odiosa. He leído casos de chicas a las que también un día de repente dejaron de dolerles los pechos, pensaron que no lo habían conseguido, y luego fue positivo, pero a mí no me ha pasado de momento.

Eso sí, lo dicho, que no pierdo la esperanza y no pienso rendirme. Ahora estoy a pocos días de hacerme la tercera inseminación y compartiré con vosotras ese día y los que le siguen. Porque en compañía todo se lleva mejor.






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