domingo, 24 de abril de 2016

En la recta final

Ahí es donde estoy ahora mismo, en la recta final del tratamiento de "mejora de folículos antrales". Me quedan dos semanas más o menos para mi próxima regla y será ahí cuando empecemos con la estimulación.
Hoy he estado haciendo cuentas y han pasado ya más de dos meses desde mi primera FIV negativa. He estado tan sumergida en este universo de pastillas, parches y sobres varios que casi no he tenido tiempo ni de pensar. Simplemente quería avanzar y llegar de nuevo al punto de partida, a una nueva FIV-ICSI que nos saque de dudas. ¿Tuvimos mala suerte en la primera? ¿Podremos ser padres con nuestros gametos? ¿Todos estos meses de tratamiento van a servir para algo? ¿Por fin voy a tener mi positivo?

Por desgracia no tengo respuesta para esas preguntas, pero espero tenerla algún día. De momento, sigo tachando días en el calendario, pensando que cada pastilla, cada parche, cada sobre es un punto más a nuestro favor. Intentando ser optimisma, pero con miedo, con muchísimo miedo al fracaso. 

Las últimas semanas he estado bastante optimista, sin querer pensar demasiado porque, total, hasta mediados de Mayo ya había tiempo para preocuparse... Así que he estado como en una especie de oasis mental. Es verdad que las hormonas me han hecho enfadarme por todo bastante a menudo, ya os lo conté en uno de mis posts, pero me refiero a que no he pensado casi en el siguiente tratamiento, no me he querido preocupar de eso. Simplemente quería que pasaran los días, y que lo hicieran sin migrañas (de momento, toco la madera de la mesa sobre la que estoy escribiendo, así ha sido).

A lo que iba, que he estado en una especie de oasis en el que la infertilidad estaba ahí, agazapada como siempre, pero más silenciosa que otras veces. He intentado centrarme un poco más en mí, en sentirme bien. Me he ido de tiendas, me he comprado maquillaje y cremitas para sentirme guapa... y sí, me he sentido más sexy, más mujer, más yo otra vez. Parece una tontería, pero creo que es algo importante, porque a veces, esta lucha nos anula como mujeres y nos convierte en madres invisibles, sufriendo constantemente. Sé que en poco más de dos semanas volveré a ser una luchadora en la sombra, que ya todo mi universo volverá a girar en torno a pinchazos, hormonas, horarios, calendarios... todo volverá a ser un "¿crees que esta vez saldrá bien?"

Lo sé, sé que volveré a eso porque a medida que se acerca Mayo mis miedos van en aumento, empiezo a estar más ilusionada y esa ilusión lejos de hacerme sentir bien, me da terror. Una vez más el miedo al fracaso. Ese que no nos abandona nunca, todas nosotras vivimos con él, hasta nueva orden al menos.

Y todos esos sentimientos y miedos han empezado a aflorar esta semana. Todo fue a raíz de los análisis que me hice el jueves 21 de abril. Tenía que ir a la clínica para ver cómo había reaccionado mi cuerpo a los parches anticoncentipos y de estradiol. Poco más de una hora después de hacérmelos, me llamaron y me dijeron que todo había dado bien, como se esperaba para poder seguir adelante con el tratamiento. Me comunicaron que ya podía quitarme los parches de estradiol y volver a ponerme los anticonceptivos. Así deberé estar unos doce días, después volverán a hacerme análisis y esta vez también una ecografía.

Y diréis "¿pero qué le pasa a esta loca? si todo va viento en popa y ya no le queda nada!!!" Pues eso, eso es lo que me pasa, que me queda nada para volver a intentarlo y me da miedo que salga mal. Estoy contenta porque hasta ahora todo está yendo bien, pero en cuanto empiece con los pinchazos y los controles... la cosa cambiará porque ahí empezaremos a ver cómo respondo, si la estimulación va tan lenta como en la SS, si hay muchos o pocos folículos... Y a partir de la punción...uffff no quiero ni pensarlo.

Eso sí, una cosa tengo clara, si esto no sale bien, será el fin de este camino. Tendremos que buscar otro. Con esto quiero decir que si después de todo este tiempo de dopping (por mi parte, porque medianaranja nada de nada) no conseguimos más embriones y de mejor calidad, es que algo falla. Conseguir embriones suficientes para poder congelar y que alguno sea de calidad B o A (por pedir...) sería toda una victoria para nosotros. Porque aunque después la beta diese negativo, volveríamos a intentarlo. Sabiendo que podemos conseguir embriones viables la cosa cambiaría mucho. Simplemente con que nadie nos volviera a decir aquello de "Habéis generado embriones de mala de calidad", nos sentiríamos ganadores en esta batalla.

Pero para eso, una vez más, toca esperar. Cada vez queda menos, pero toca tener paciencia, la que dicen es la madre de la ciencia. Qué gran verdad, ¿no? Nosotras, encomendadas a la ciencia para conseguir nuestro sueño, y obligadas a desarrollar una paciencia infinita, inimaginable incluso, para poder sobrevivir a este horrendo mundo de la infertilidad.

Prometo volver pronto con más cositas que contaros. Estoy preparando la próxima entrega de "La vida infértil", que espero que os emocione tanto como a mí. Pronto conoceréis a mi querida Sarita.



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