viernes, 9 de octubre de 2015

En el país de la infertilidad

Siempre digo que esto de la infertilidad es todo un mundo aparte, un universo parelelo al que sólo vamos algunos "elegidos" y del que los más afortunados nunca oirán hablar. Para mí sin embargo es mi mundo, desde hace 20 meses las 24 horas del día vivo en el país de la infertilidad y aunque lucho por no sentirme aislada, es difícil.


Desde mi mundo, las cosas se ven muy diferentes y todo cobra un sentido que antes no tenía. Ya os conté que últimamente veía mensajes de ánimo por todas partes. Volando sobre mi cabeza en forma de cigüeña, en la pintada de una pared... cosas de vivir en el país de la infertilidad... digo yo. 


Pero lo que más gracia me hace de estar a "este lado" son las historias que te llegan, así como que no quiere la cosa, de embarazos. Historias a las que en otro momento no les habría dado importancia, pero que hoy por hoy me dan casi hasta ataques de risa. Me explico. Resulta que desde que me he mudado al país de la infertilidad todo el mundo se queda embarazado, cosa por otro lado totalmente normal por edad, pero el caso es que he desarrollado como una especie de radar para detectar los embarazos antes que el resto de la gente.


Por ejemplo, el otro día en el trabajo una compañera me pidio un ibuprofeno porque le dolía la tripa. Dijo, literalmente...
 
- Bufff, que dolor tengo, creo que está a punto de bajarme, aunque llevo un buen rato con dolor, pero nada. 

Y al escuchar eso mi radar se activó.

 Pi pi pi piiiiiiiiiiiii... 

Algo dentro de mí descifró ese mensaje como un próximo anuncio de embarazo. Quizá os parezca una locura, pues bueno, una semana después de eso, mientras íbamos a por un café me suelta...

-¿Te acuerdas la semana pasada que te dije que me tenía que bajar la regla porque me dolían los ovarios?
- Si... me acuerdo...- por supuesto que me acordaba, y mi radar también!
-Maja... pues es que todavía no me ha bajado. Y no sé que será, porque el dolor era igual y embarazada... pues no creo que esté...

Pues va a ser que sí! ¿Qué iba a ser si no? Dolor de ovarios, retraso... ¡embarazo! Yo lo tuve claro mucho antes que ella. Llevo tanto tiempo intentando quedarme embarazada que me sé los síntomas de memoria, sin haber conseguido nunca un positivo. Paradojas de la vida. Lo pienso y me da la risa. Aunque lo cierto es que es reir por no llorar. Porque hay que ver la suerte que tienen unos y lo difícil que es para otros. 

Cómo me gustaría a mí quedarme embarazada y no enterarme hasta una o dos semanas después del retraso. Vivir así de despreocupada... ¡que envidia! En el país de la infertilidad, allí donde la soledad se escribe con mayúsculas, eso es imposible. Yo nunca me quedaré embarazada sin saberlo, nunca podré decir aquello de "ha sido casi sin querer, no pensábamos que sería a la primera". A mí me tocará comerme las uñas e incluso los dedos esperando las dos semanas de rigor hasta el test, sufriendo el infierno de los síntomas post hormonales, post punción y post transferencia. Así será mi positivo, más buscado, menos espontáneo; pero, y eso sí que lo tengo claro, muchísimo más deseado.

Para eso, sin embargo, todavía queda. Primero tenemos que hacer frente a los resultados del test del clomifeno y a partir de ahí esperar a que llegue nuestro turno. Ojalá sea pronto, pero de momento me he hecho a la idea de que me tocará esperar. 

Una vez más, ESPERAR.

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