viernes, 28 de agosto de 2015

¿Test o no test? He ahí a la cuestión...

Si Shakespeare se comía la cabeza con su famoso ¿ser... o no ser?, a nosotras nos toca el dilema del ¿test o no test? La verdad es que es un sin vivir esperar al día de la beta o pipitest para saber si estamos o no embarazadas, sobre todo teniendo en cuenta que tenemos miles de síntomas y diferentes cada mes para más recochineo... Eso, sumado a los nervios, la ansiedad, las ganas de ver por fin las dos rayitas, y el hecho de que tenemos en el cajón de la mesita de noche un buen taco de tests sin usar... pues hacen complicado llegar al día marcado sin haber sucumbido en la tentación de hacernos una prueba de embarazo.



He de decir que yo desde que estoy en tratamiento, durante las IAC, no he caído. He aguantado, no sin esfuerzo, hasta primera hora de la mañana del día fijado por la doctora. Creo que si he resisitido ha sido porque con las inseminaciones sabes exactamente cuándo ovulas, puedes calcular cuándo sería la implantación y las cuentas salen más claras, así que al final decides que es mejor esperar, consciente de que es pronto, de que va a salir negativo, y de que es mejor ahorrarse un disgusto extra.

Pero esa espera, además de dura, llega a ser cruel. Yo estoy ya en mi cuarta inseminación artificial y esperar se me hace cada mes más cuesta arriba. Cada ciclo he tenido unos síntomas diferentes y cada ciclo he pensado que era la buena. Esta vez también. A cuatro días para el test tengo inmensos dolores de regla a ratos y no puedo más con la incertidumbre ¡por dios! Quiero salir de dudas ya, saber de una vez si es positivo y negativo. Pero toca esperar, una vez más, esperar.

Ya sé que dije en uno de mis posts anteriores que me lo iba a tomar con mucha calma este mes. Lo estoy intentando, de verdad que lo intento, pero es que llevo tres días que los dolores de regla van y vienen, y no me dejan vivir. Y claro, así es imposible no pensar y llevarlo con calma. IMPOSIBLE.

Si sale negativo no es que me vaya a llevar más chasco que otras veces, diría que el disgusto será menor incluso, porque ya van cuatro y una empieza a perder la esperanza en las inseminaciones. Además, se dice que la mayor parte de las parejas que se quedan embarazadas por este método, se quedan en los primeros cuatro intentos, que a partir de ahí el porcentaje de éxito empieza a bajar drásticamente. Así que si esta vez no resulta, será porque esta técnica no es la nuestra, aunque eso si, tendremos que hacer otras dos IAC más, porque así nos lo han recomendado.

Deseo con todas mis fuerzas que esta cuarta inseminación sea la mía, pero si no lo es, me empezaré a mentalizar para el siguiente paso, IN VITRO. Un mundo que me da bastante miedo, pero al que viajaré sin duda para cumplir mi sueño.



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