martes, 14 de julio de 2015

Menos de 24 horas para el día "T"



T de test de embarazo, T de temido, T de "tendré que seguir intentándolo otro mes más?", T de tantísimas emociones frustradas en los últimos meses...

Mañana a esta hora ya sabré el resultado y estaré, una de dos, eufórica o hundida una vez más. Mañana podría ser el primer día de una nueva etapa, el primer día de una nueva vida en todos los sentidos; pero también podría ser otro odioso día más esperando a la regla, deseando paradójicamente que baje, todavía con el disgusto en el cuerpo, para volver a intentarlo con todas mis fuerzas (no sé de dónde las voy a sacar ya, pero si tengo que hacerlo, lo haré).

Pero eso será mañana, y de momento sigue la incógnita, la incertidumbre, ese ¿qué será? que nos vuelve locas. La espera continua, igual que lo hacen los tirones de ovarios. 

La noche la he pasado tranquila (quitando la mezcla de sofocos y escalofríos que me han hecho dar vueltas y más vueltas), pero ayer por la tarde fue otra tarde de tirones malditos. Intermitentes y de intensidad variable, pero ahí estaban. Puede que sean fruto de la progesterona, puede que no... 

Ah! y también tengo gases, muchos gases y ruidos raros en las tripas. He leído testimonios de chicas que antes de saber que estaban embarazadas tuvieron flatulencias, así que eso me anima un poco, aunque soy consciente de que eso TAMBIÉN lo provoca la progesterona de los piiiiiiiiiiii....

Y en este sinvivir de dudas navegaré las próximas horas, intentando estar lo más entretenida posible, intentando ser positiva (por si eso ayuda...), pero a la vez realista. Preparándome para lo mejor, pero sobre todo para lo peor, aunque, en eso, ya tenemos algo de experiencia ¿verdad? ¡Crucemos los dedos!






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