jueves, 18 de junio de 2015

Érase una vez una pareja que buscaba su estrella

Me llamo A, soy periodista y hace ya más de dos años  mi pareja y yo decidimos que era hora de buscar familia. Me acuerdo muy bien del día, era un sábado por la tarde, un 15 de febrero. Ese fue el día que empezamos a buscar nuestra estrella (en este post entenderéis lo que significa)




No voy a contar mi "aventura" desde entonces mes a mes, porque sería eterno, pero haré un pequeño resumen que seguro que a much@s se os hace familiar.

El primer mes se empieza con muchísima ilusión, qué os voy a contar que no sepáis. Yo lo viví con optimismo, llevaba mucho tiempo queriendo ser madre y nunca pensé que tendría que esperar tanto. No es algo que uno se plantea cuando empieza a buscar familia. Simplemente te pones "a ello" y esperas a ver. 

Espere el primer mes, el segundo, al tercero empecé a hacerme preguntas, al cuarto una mosca cojonera se me instaló detrás de la oreja y del quinto en adelante tenía bastante claro que algo no estaba funcionando. Desde entonces he pasado por muchas cosas, la mayoría ni soñaba que algún día me llegarían. Análisis, consultas, pruebas, ecografías, la temida histerosalpingografía, cinco inseminaciones artificiales con sus cinco negativos, una primera FIV-ICSI desastrosa que también acabó en negativo; y ya por lo privado una FIV-ICSI con muy buenos resultados y una transferencia en fresco de dos blastos que, por desgracia, también acabó en negativo.

Cuando empezamos con las pruebas todo estaba aparentemente bien, excepto la astenozoospermia que le diagnosticaron a mi marido. Ahora esa astenozoospermia ha mejorado, dicen que sólo hay un leve problema de movilidad y resulta que los que podrían estar mal son mis óvulos. Nadie me lo puede confirmar, pero todos los médicos que me han visto sospechan que esa podría ser la causa. 

Mucha incertidumbre, mucho dolor y muchas lágrimas y disgustos. Es el resumen de este viaje hacia la maternidad que se me está haciendo mucho más cuesta arriba de lo que pensaba cuando empecé todo esto con la ilusión y la inocencia de una colegiala principiante.

En esta dura búsqueda todo el mundo os dirá que nos agobiéis, que es normal que a veces tarde, que todo llegará. Y es verdad, es mejor no agobiarse, pero no seré yo quien vaya dando esos consejos en mi blog. No por nada, sino porque sé que es tremendamente difícil no agobiarse cuando se quiere tantísimo algo que no llega. Yo no os voy a dar ese consejo porque creo que no es necesario, que todas sabemos que sería mejor estar tranquilas, pero lo cierto es que es misión imposible en la mayoría de los casos. A mí ha llegado a molestarme de una manera que no puedo ni explicar la dichosa frasecita de "relájate, eso es porque estás nerviosa, ya verás como cuando dejes de pensarlo, te quedas". 

Pues no he dejado de pensarlo, y será por eso que todavía no ha llegado. Sé que la gente no lo dice con mala intención, pero esa frase rara vez ayuda. Además, un apunte, la preocupación, que se sepa, nunca ha sido un método anticonceptivo, ¿no? Pues eso, que lo que nos hace falta no es relajarnos, sino mucha fuerza. Fuerza para seguir adelante y para levantarnos después de cada negativo. Fuerza para cuando tengamos ganas de rendirnos y tirar la toalla. Fuerza para asumir que somos luchadoras en la sombra, madres invisibles hasta nueva orden.

¿Y dónde encontramos esa fuerza?
Simplemente os diré que lo mejor es poder contar con gente que te escuche y te apoye. No sólo tu pareja o tu familia, también aquellos amigos en los que tú más confíes. No hará falta que te den grandes consejos, bastará con que quieran escucharte y darte ese abrazo que necesitarás más de una vez. Si algo he aprendido durante todo este tiempo es que si compartes tu preocupación, incluso tu dolor, ambos se hacen más pequeños, tendrás menos peso en esa mochila que llevas meses, o años, sin quitarte de la espalda. Es, por así decirlo, como si tuvieras un equipo que comparte contigo tus derrotas y que, sobre todo, desea celebrar contigo tus victorias. Porque amig@s, por mucho que cueste, por mucho que duela, la victoria tarde o temprano llegará y podremos cantar bien alto "nuestro positivo". 

Yo espero poder hacerlo pronto con mi particular equipo, y ahora también con tod@s vosotr@s. ¿Me acompañáis "Hasta el positivo y más allá"?

 
P.D: Además de dejarme vuestros comentarios, si queréis contactar conmigo, podéis escribirme a lorartemail@gmail.com. Responderé encantada cualquier duda o pregunta, y me alegrará recibir vuestras historias, porque al final todas estamos en la misma lucha, y pasamos por lo mismo.

 ¡Os espero!










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