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viernes, 4 de diciembre de 2015

Cinco IACs negativas y una duda existencial

A día de hoy hay dos preguntas para las que sigo buscando respuesta. La primera es a dónde van a parar todas esas horquillas que se nos pierden día sí, día también. ¿Es cierto que hay un universo paralelo de horquillas al que los humanos no tenemos acceso? Y la segunda pregunta es ¿por qué con cinco IACs no ha sido suficiente para conseguir el buscado embarazo si todo estaba "a pedir de boca"?

Para la primera pregunta no sé si algún día tendré respuesta, me temo que requerirá una labor de investigación digna de Iker Jiménez y su "Cuarto Milenio"... Para la segunda, espero al menos poder tener las cosas más claras en los próximos meses, porque la duda me está matando y me preocupa que pueda estar pasando algo raro ahí dentro.


Por si acabáis de llegar a este blog, os resumo un poco nuestra trayectoria. Dos años intentando tener familia, uno por el método diver (aunque al cuarto mes dejó de ser tan diver...), y otro con la ayuda de la ciencia médica. Han sido cinco inseminaciones artificiales, todas seguidas porque respondo muy bien al tratamiento, pero todas negativas. La cosa fue más o menos así.


1.- Primera IAC (7/5/2015): empezamos con 75 de gonal, unos ocho o nueve días. Luego luveris, cetrotide, ovitrelle y el día 13 del ciclo, inseminación. Esa vez había sólo un óvulo, en el ovario derecho, pero de más de 21mm, es decir, bien gordo y con "muy buena pinta". Esas fueron las palabras de la ginecóloga, que además nos comentó que la muestra de semen de medianaranja estaba "muy bien". Resultado al de quince dias... TE negativo. Vale... era la primera y sabíamos que las estadísticas mejoran con cada intento. Había que seguir.

2.- Segunda IAC (3/6/2015): volvemos a la carga. Esta vez 110 de gonal. El ovario izquierdo se anima y conseguimos dos óvulos buenos, uno en cada ovario. Extra de alegría porque eso significa el doble de posibilidades. El día 12 del ciclo programan la inseminación. Una vez más todo pinta estupendamente, la muestra de semen vuelve a ser muy buena. Resultado dos semanas después... TE negativo. Bueno, podía ser, los tres primeros intentos son los de mejor porcentaje de éxito. No queríamos perder la esperanza.

3.- Tercera IAC (30/6/2015): seguimos con 110 de gonal durante más o menos una semana. La dosis vuelve a funcionar y la cosa mejora, hay dos óvulos en el ovario izquierdo y uno en el derecho. Woooowwww! Medianaranja y yo alucinados y esperanzados. El día 11 del ciclo, inseminación. Todo perfecto, no podía estar más a pedir de boca. Tres óvulos y 31 millones de espermatozoides aptos (o eso se supone) directamente a mi útero. ¿Qué podia fallar? Estábamos eufóricos cuando salimos de la consulta con esas cifras. Tocábamos el positivo con los dedos prácticamente. Todavía hoy me emociono al escribirlo. Pero el resultado dos semanas después fue... una vez más... NEGATIVO. ¿Y eso? Fue un golpe durísimo, como un ladrillazo en toda la cara. Un bajón importante, el punto en el que tocamos fondo.

Y aquí fue donde me planté, le dí al pause y dije NO. No quería pasarme el verano y las vacaciones pendiente de los pinchazos, los controles, la maldita progesterona y los "¿será... no será?". Así que nos dimos un descanso, un  tiempo para nosotros, para volver a ser una pareja normal que se quiere, se disfruta y se va de viaje sin preocupaciones en la cabeza. Dejamos de ser por unos días la pareja infértil que hemos sido los dos últimos años. Fue en este punto, por cierto, cuando mi blog empezó a tomar forma y se convirtió (junto con la #infertilpandy) en la mejor terapia que hubiera podido imaginar. 

Pero sigo... después del descanso y de una semana de total desconexión en una isla maravillosa... 




...volvimos a la carga con fuerzas renovadas.

4.- Cuarta IAC (17/8/2015) : seguimos con 110 de gonal, pero me cambian la pauta y el luveris me lo ponen sólo una noche, me acortan todo y el día 10 del ciclo me inseminan con dos óvulos, uno con mejor pinta que el otro, y la muestra de semen una vez más buena. Me quedo con la sensación de que ha ido todo demasiado rápido y no ha dado tiempo a madurar bien los óvulos, poca medicación y muchas prisas. Resultado en dos semanas, por supuesto, negativo de nuevo. A estas alturas simplemente sentíamos que teníamos que quemar esta etapa para pasar al siguiente nivel. Sabíamos, aunque no lo decíamos en voz alta, que el positivo no iba a llegar así, pero había que seguir el protocolo marcado, que por cierto, no hacía más que empeorar.

5.- Quinta, y última, IAC (11/9/2015): me suben la dosis de gonal a 150, pero siguen acortándome el ciclo y esta vez ni siquiera me mandan ponerme el luveris. Yo pregunto si es normal y me dicen que es un medicamento complementario no obligatorio, que el importante es el gonal... pero no me convencen. Todo va demasiado rápido y sospecho que es porque la ovulación me va a pillar en sábado o domingo y quieren hacer que sea el viernes porque no trabajan el fin de semana. Así que, atención, el día 9 de mi ciclo (antes que nunca) me inseminan, con un único óvulo de buen tamaño en el ovario derecho y alguno que quería despuntar en el izquierdo. Muestra de semen, bien, resultado dos semanas después... TE negativo. Lo esperado, no hubo demasiado disgusto ni sorpresa. Simplemente veinte minutos de abrazo acurrucados bajo la colcha de la cama. Dándonos fuerza en silencio.


Y aquí estamos ahora, esperando para FIV, como much@s sabéis ya, en enero. En estos meses de compás de espera me he hecho análisis para comprobar que mi reserva ovárica está bien, y lo está. Un problema menos en la cabeza. Pero sin embargo no dejo de pensar que tiene que haber algo más para que en cinco intentos, todos hayan sido negativos. Espero que haya sido todo fruto de la casualidad o de la mala suerte, que no se haya dado y punto. Aunque algo me dice que no. Desde que he entrado en el universo #infertilpandy he visto tantas cosas... Muchos positivos, sí, pero también muchas historias de negativos por fallos y patologías que no se detectan a tiempo. 

No sé por qué las cosas se hacen así... por qué no se hacen todas las pruebas y análisis posibles antes de empezar con un TRA. Porque a día de hoy creo que nos podíamos haber ahorrado todo el estrés, la incertidumbre y los palos de las 5 IACs. No han servido para nada y es posible que con alguna prueba más lo hubiéramos sabido a tiempo. Siempre digo que el desgaste emocional de estos tratamientos es muy grande y que los médicos no se paran a pensarlo. Cada vez que he ido a consulta me he dado cuenta de que para ellos soy simplemente un número más en su lista de pacientes. De que nunca me han mirado a la cara, a los ojos, y han visto la luchadora, la madre invisible que soy. Todo eso parece darles igual, al menos en la SS y en el centro al que yo voy.


Pero a estas alturas ya no me importa, con más o menos empatía por parte de los sanitarios, mi objetivo sigue siendo el mismo y espero conseguirlo en un futuro no demasiado lejano. Suerte a todas mis #infertilgladiadoras y feliz fin de semana!


domingo, 18 de octubre de 2015

La montaña rusa de la infertilidad

Ser infértil tiene demasiadas desventajas, y ninguna ventaja. La soledad, la incomprensión, la impotencia de pegarse contra la misma pared una y mil veces, la medicación, los síntomas, las esperas, los negativos, las ilusiones que se desvanecen... Todo eso, y mucho más, forma un cóctel molotov que nos convierte en una verdadera montaña rusa de emociones.


Someterse a un TRA, ya sea IA o FIV, es mucho más que luchar por ser madre, es enfrentarse con tus propios demonios durante un periodo de unas cuatro semanas, siendo las dos últimas las peores. Si hubiera un gráfico para explicar nuestro estado de ánimo durante el proceso, sería más o menos así. (Pinchad para verlo en grande)


Montaña rusa emocional



Como se puede ver, la cosa se parece bastante a una montaña rusa. Un comienzo cuesta abajo en picado (lo que sería el bajón inicial de otro negativo y la llegada de la regla), un ligero remonte al empezar el tratamiento, con el control folicular y la inseminación empezamos a subir un poco más, la primera semana seguimos con el optimismo bien alto, y a partir de ahí... empiezan los loops de la montaña rusa. La segunda semana suele ser, por norma general, una auténtica locura, todo un sube y baja de emociones en función de los síntomas que vayamos experimentando. Subimos si no hay síntomas que nos desesperen, y bajamos si hay síntomas que anuncien la proximidad de la regla. Y como eso suele ir en función del día, pues estamos arriba y abajo, arriba y abajo...


Hasta que llega el "día T", el de la beta o del TE. Ese día los nervios y la incertidumbre nos hacen inevitablemente ir cuesta abajo, independientemente de cuál sea el resultado habrá un momento de caída libre, que nos hará volver a subir si es positivo, pero que nos hará descender todavía más si es negativo.


Con síntomas o sin ellos la montaña rusa de la espera hace acto de presencia siempre, y aguantar el tipo con tanto altibajo es complicado, diría incluso que misión imposible. Para sobrellevarlo hay poco que se pueda hacer, depende mucho de la persona, pero lo mejor es intentar estar entretenida con cosas que te gusten y que te hagan la espera más dulce.

viernes, 10 de julio de 2015

Cinco días para el test



Estoy a sólo cinco días de hacerme el temido test de embarazo y de momento controlando los nervios. Lo estoy llevando algo mejor que las otras veces y creo que es porque a penas he tenido síntomas y, por tanto, no estoy todo el rato pensando en el por qué de éste o aquel pinchazo.

Lo cierto es que en esta espera no he tenido todavía esos tirones de ovarios de los que alguna vez os he hablado. Era una sensación como de calambre interno de ovario a ovario. Como si alguien me tirara de ahí dentro. No sé como explicarlo, pero sí sé que eran bastante dolorosos. Es verdad que a ratos siento como amagos, como si me quisieran empezar los tirones, pero nada. No sé si eso será buena señal, o será simplemente que mi útero ya se ha acostumbrado a la progesterona y no cede más, y por eso ya no noto nada. Sea lo que fuere, he decidido tomármelo como una buena señal. Porque alguna vez tendrá que ser la buena, y ¿por qué no va a ser esta? Total, esté optimista o pesimista el chasco si sale negativo va a ser exactamente el mismo.

Así que en esas estoy, pensando que quizá ya haya ocurrido el milagro y sintiendo, por cierto, dolores de regla bastante intensos desde hace dos días junto con movimientos raros en el bajo vientre. Esto último siempre suele desanimarme, pero, esta vez, como han empezado una semana antes de que me tenga que venir (o no...) la regla, pues también me lo he tomado como una buena señal.

Eso sí, lo que no cambia es mi montaña rusa emocional. Tengo loco al futuro padre de mis hij@s, que para mi suerte tiene más paciencia que un santo y siempre sabe pararme con un beso o un abrazo. Esto de las hormonas es un COÑAZO. Así de claro, con mayúsculas. Tan pronto estoy animada, como me pega un bajón de impresión sin venir casi ni a cuento. Pero en fin, es parte de la espera y ambos empezamos ya a acostumbrarnos.

De todas formas, altibajos aparte, lo dicho, creo que estoy llevando con bastante dignidad estas dos semanas infernales y espero poder seguir así. Aunque todavía me quedan 5 días, 120 horas, 7.200 minutos!!!! Todo eso para salir de dudas y comprobar si el test de embarazo me regala dos rayitas, en vez de una.





viernes, 3 de julio de 2015

Día tres de la espera





Ya han pasado tres días desde la IA y de momento lo estoy llevando bastante bien. Eso sí, sigo navegando por internet a la caza de testimonios esperanzadores que me animen esta espera. 

No he notado ningún síntoma diferente a las otras veces. El día de la inseminación estuve dolorida, pero ahora estoy perfectamente y el dolor de pechos infernal está yendo a menos, como siempre. 

Lo cierto es que estoy animada, pensando que algún día tendrá que ser, pero a la vez estoy aterrada porque sé que esta vez, igual que las anteriores, también puede ser negativo. Eso me hundirá, lo sé, y prefiero no pensarlo demasiado, aunque es inevitable.

A ratos, me encuentro hablando sola con mi "hipotético cigotito", que estaría viajando por una de mis trompas de falopio ahora mismo. Le digo que sea luchador, que se quede conmigo, que estamos esperándole desde hace meses para darle todo el amor del mundo y más... Luego me oigo y pienso "pero qué boba estás..." 

Serán las hormonas que me tienen a moco tendido día sí, día no. Ayer, sin ir más lejos, viendo Kung Fu Panda 2, me pegué una llorera descomunal cuando llegó la parte en la que el pandita se tiene que separar de su madre y ella muere. En fin, igual no habéis visto esa peli y no entendáis nada de nada de lo que estoy diciendo, pero el caso es que, resumiento, lloro por tonterías.

Igual es porque en el fondo pienso en todo lo que voy a disfrutar viendo esas películas con mis hij@s. Pienso en que voy a ver todas y cada una de ellas TODAS las veces que me lo pidan, porque me encantan y porque sé que verlas en su compañía será algo maravilloso.

Sí, hoy estoy de lo más noña. Lo admito. Y os pido perdón de antemano por estas cursilerías impropias de mí. Pero me sienta bien decirlas y el caso es que, entre otras cosas, para eso creé esté blog, no? ;-p

Este fin de semana me voy de relax, a desconectar y a intentar no pensar. Espero volver más despejada y centrada. Con datos más objetivos. Os informaré a la vuelta de todos los síntomas que haya tenido, aunque espero no tener absolutamente ninguno porque es muy pronto y no quiero empezar a comerme las uñas ya.

Feliz vierneeeees!!!




jueves, 18 de junio de 2015

Érase una vez una pareja que buscaba su estrella

Me llamo A, soy periodista y hace ya más de dos años  mi pareja y yo decidimos que era hora de buscar familia. Me acuerdo muy bien del día, era un sábado por la tarde, un 15 de febrero. Ese fue el día que empezamos a buscar nuestra estrella (en este post entenderéis lo que significa). 




No voy a contar mi "aventura" desde entonces mes a mes, porque sería eterno, pero haré un pequeño resumen que seguro que a much@s se os hace familiar.

El primer mes se empieza con muchísima ilusión, qué os voy a contar que no sepáis. Yo lo viví con optimismo, llevaba mucho tiempo queriendo ser madre y nunca pensé que tendría que esperar tanto. No es algo que uno se plantea cuando empieza a buscar familia. Simplemente te pones "a ello" y esperas a ver. 

Espere el primer mes, el segundo, al tercero empecé a hacerme preguntas, al cuarto una mosca cojonera se me instaló detrás de la oreja y del quinto en adelante tenía bastante claro que algo no estaba funcionando. Desde entonces he pasado por muchas cosas, la mayoría ni soñaba que algún día me llegarían. Análisis, consultas, pruebas, ecografías, la temida histerosalpingografía, cinco inseminaciones artificiales con sus cinco negativos, una primera FIV-ICSI desastrosa que también acabó en negativo; y ya por lo privado una FIV-ICSI con muy buenos resultados y una transferencia en fresco de dos blastos que, por desgracia, también acabó en negativo.

Cuando empezamos con las pruebas todo estaba aparentemente bien, excepto la astenozoospermia que le diagnosticaron a mi marido. Ahora esa astenozoospermia ha mejorado, dicen que sólo hay un leve problema de movilidad y resulta que los que podrían estar mal son mis óvulos. Nadie me lo puede confirmar, pero todos los médicos que me han visto sospechan que esa podría ser la causa. 

Mucha incertidumbre, mucho dolor y muchas lágrimas y disgustos. Es el resumen de este viaje hacia la maternidad que se me está haciendo mucho más cuesta arriba de lo que pensaba cuando empecé todo esto con la ilusión y la inocencia de una colegiala principiante.

En esta dura búsqueda todo el mundo os dirá que nos agobiéis, que es normal que a veces tarde, que todo llegará. Y es verdad, es mejor no agobiarse, pero no seré yo quien vaya dando esos consejos en mi blog. No por nada, sino porque sé que es tremendamente difícil no agobiarse cuando se quiere tantísimo algo que no llega. Yo no os voy a dar ese consejo porque creo que no es necesario, que todas sabemos que sería mejor estar tranquilas, pero lo cierto es que es misión imposible en la mayoría de los casos. A mí ha llegado a molestarme de una manera que no puedo ni explicar la dichosa frasecita de "relájate, eso es porque estás nerviosa, ya verás como cuando dejes de pensarlo, te quedas". 

Pues no he dejado de pensarlo, y será por eso que todavía no ha llegado. Sé que la gente no lo dice con mala intención, pero esa frase rara vez ayuda. Además, un apunte, la preocupación, que se sepa, nunca ha sido un método anticonceptivo, ¿no? Pues eso, que lo que nos hace falta no es relajarnos, sino mucha fuerza. Fuerza para seguir adelante y para levantarnos después de cada negativo. Fuerza para cuando tengamos ganas de rendirnos y tirar la toalla. Fuerza para asumir que somos luchadoras en la sombra, madres invisibles hasta nueva orden.

¿Y dónde encontramos esa fuerza?
Simplemente os diré que lo mejor es poder contar con gente que te escuche y te apoye. No sólo tu pareja o tu familia, también aquellos amigos en los que tú más confíes. No hará falta que te den grandes consejos, bastará con que quieran escucharte y darte ese abrazo que necesitarás más de una vez. Si algo he aprendido durante todo este tiempo es que si compartes tu preocupación, incluso tu dolor, ambos se hacen más pequeños, tendrás menos peso en esa mochila que llevas meses, o años, sin quitarte de la espalda. Es, por así decirlo, como si tuvieras un equipo que comparte contigo tus derrotas y que, sobre todo, desea celebrar contigo tus victorias. Porque amig@s, por mucho que cueste, por mucho que duela, la victoria tarde o temprano llegará y podremos cantar bien alto "nuestro positivo". 

Yo espero poder hacerlo pronto con mi particular equipo, y ahora también con tod@s vosotr@s. ¿Me acompañáis "Hasta el positivo y más allá"?

 
P.D: Además de dejarme vuestros comentarios, si queréis contactar conmigo, podéis escribirme a lorartemail@gmail.com. Responderé encantada cualquier duda o pregunta, y me alegrará recibir vuestras historias, porque al final todas estamos en la misma lucha, y pasamos por lo mismo.

 ¡Os espero!










Érase una vez una pareja que buscaba su estrella

Me llamo A, soy periodista y hace ya más de dos años  mi pareja y yo decidimos que era hora de buscar familia. Me acuerdo muy bien del día, era un sábado por la tarde, un 15 de febrero. Ese fue el día que empezamos a buscar nuestra estrella (en este post entenderéis lo que significa). 




No voy a contar mi "aventura" desde entonces mes a mes, porque sería eterno, pero haré un pequeño resumen que seguro que a much@s se os hace familiar.

El primer mes se empieza con muchísima ilusión, qué os voy a contar que no sepáis. Yo lo viví con optimismo, llevaba mucho tiempo queriendo ser madre y nunca pensé que tendría que esperar tanto. No es algo que uno se plantea cuando empieza a buscar familia. Simplemente te pones "a ello" y esperas a ver. 

Espere el primer mes, el segundo, al tercero empecé a hacerme preguntas, al cuarto una mosca cojonera se me instaló detrás de la oreja y del quinto en adelante tenía bastante claro que algo no estaba funcionando. Desde entonces he pasado por muchas cosas, la mayoría ni soñaba que algún día me llegarían. Análisis, consultas, pruebas, ecografías, la temida histerosalpingografía, cinco inseminaciones artificiales con sus cinco negativos, una primera FIV-ICSI desastrosa que también acabó en negativo; y ya por lo privado una FIV-ICSI con muy buenos resultados y una transferencia en fresco de dos blastos que, por desgracia, también acabó en negativo.

Cuando empezamos con las pruebas todo estaba aparentemente bien, excepto la astenozoospermia que le diagnosticaron a mi marido. Ahora esa astenozoospermia ha mejorado, dicen que sólo hay un leve problema de movilidad y resulta que los que podrían estar mal son mis óvulos. Nadie me lo puede confirmar, pero todos los médicos que me han visto sospechan que esa podría ser la causa. 

Mucha incertidumbre, mucho dolor y muchas lágrimas y disgustos. Es el resumen de este viaje hacia la maternidad que se me está haciendo mucho más cuesta arriba de lo que pensaba cuando empecé todo esto con la ilusión y la inocencia de una colegiala principiante.

En esta dura búsqueda todo el mundo os dirá que nos agobiéis, que es normal que a veces tarde, que todo llegará. Y es verdad, es mejor no agobiarse, pero no seré yo quien vaya dando esos consejos en mi blog. No por nada, sino porque sé que es tremendamente difícil no agobiarse cuando se quiere tantísimo algo que no llega. Yo no os voy a dar ese consejo porque creo que no es necesario, que todas sabemos que sería mejor estar tranquilas, pero lo cierto es que es misión imposible en la mayoría de los casos. A mí ha llegado a molestarme de una manera que no puedo ni explicar la dichosa frasecita de "relájate, eso es porque estás nerviosa, ya verás como cuando dejes de pensarlo, te quedas". 

Pues no he dejado de pensarlo, y será por eso que todavía no ha llegado. Sé que la gente no lo dice con mala intención, pero esa frase rara vez ayuda. Además, un apunte, la preocupación, que se sepa, nunca ha sido un método anticonceptivo, ¿no? Pues eso, que lo que nos hace falta no es relajarnos, sino mucha fuerza. Fuerza para seguir adelante y para levantarnos después de cada negativo. Fuerza para cuando tengamos ganas de rendirnos y tirar la toalla. Fuerza para asumir que somos luchadoras en la sombra, madres invisibles hasta nueva orden.

¿Y dónde encontramos esa fuerza?
Simplemente os diré que lo mejor es poder contar con gente que te escuche y te apoye. No sólo tu pareja o tu familia, también aquellos amigos en los que tú más confíes. No hará falta que te den grandes consejos, bastará con que quieran escucharte y darte ese abrazo que necesitarás más de una vez. Si algo he aprendido durante todo este tiempo es que si compartes tu preocupación, incluso tu dolor, ambos se hacen más pequeños, tendrás menos peso en esa mochila que llevas meses, o años, sin quitarte de la espalda. Es, por así decirlo, como si tuvieras un equipo que comparte contigo tus derrotas y que, sobre todo, desea celebrar contigo tus victorias. Porque amig@s, por mucho que cueste, por mucho que duela, la victoria tarde o temprano llegará y podremos cantar bien alto "nuestro positivo". 

Yo espero poder hacerlo pronto con mi particular equipo, y ahora también con tod@s vosotr@s. ¿Me acompañáis "Hasta el positivo y más allá"?

 
P.D: Además de dejarme vuestros comentarios, si queréis contactar conmigo, podéis escribirme a lorartemail@gmail.com. Responderé encantada cualquier duda o pregunta, y me alegrará recibir vuestras historias, porque al final todas estamos en la misma lucha, y pasamos por lo mismo.

 ¡Os espero!










Érase una vez una pareja que buscaba su estrella

Me llamo A, soy periodista y hace ya más de dos años  mi pareja y yo decidimos que era hora de buscar familia. Me acuerdo muy bien del día, era un sábado por la tarde, un 15 de febrero. Ese fue el día que empezamos a buscar nuestra estrella (en este post entenderéis lo que significa). 




No voy a contar mi "aventura" desde entonces mes a mes, porque sería eterno, pero haré un pequeño resumen que seguro que a much@s se os hace familiar.

El primer mes se empieza con muchísima ilusión, qué os voy a contar que no sepáis. Yo lo viví con optimismo, llevaba mucho tiempo queriendo ser madre y nunca pensé que tendría que esperar tanto. No es algo que uno se plantea cuando empieza a buscar familia. Simplemente te pones "a ello" y esperas a ver. 

Espere el primer mes, el segundo, al tercero empecé a hacerme preguntas, al cuarto una mosca cojonera se me instaló detrás de la oreja y del quinto en adelante tenía bastante claro que algo no estaba funcionando. Desde entonces he pasado por muchas cosas, la mayoría ni soñaba que algún día me llegarían. Análisis, consultas, pruebas, ecografías, la temida histerosalpingografía, cinco inseminaciones artificiales con sus cinco negativos, una primera FIV-ICSI desastrosa que también acabó en negativo; y ya por lo privado una FIV-ICSI con muy buenos resultados y una transferencia en fresco de dos blastos que, por desgracia, también acabó en negativo.

Cuando empezamos con las pruebas todo estaba aparentemente bien, excepto la astenozoospermia que le diagnosticaron a mi marido. Ahora esa astenozoospermia ha mejorado, dicen que sólo hay un leve problema de movilidad y resulta que los que podrían estar mal son mis óvulos. Nadie me lo puede confirmar, pero todos los médicos que me han visto sospechan que esa podría ser la causa. 

Mucha incertidumbre, mucho dolor y muchas lágrimas y disgustos. Es el resumen de este viaje hacia la maternidad que se me está haciendo mucho más cuesta arriba de lo que pensaba cuando empecé todo esto con la ilusión y la inocencia de una colegiala principiante.

En esta dura búsqueda todo el mundo os dirá que nos agobiéis, que es normal que a veces tarde, que todo llegará. Y es verdad, es mejor no agobiarse, pero no seré yo quien vaya dando esos consejos en mi blog. No por nada, sino porque sé que es tremendamente difícil no agobiarse cuando se quiere tantísimo algo que no llega. Yo no os voy a dar ese consejo porque creo que no es necesario, que todas sabemos que sería mejor estar tranquilas, pero lo cierto es que es misión imposible en la mayoría de los casos. A mí ha llegado a molestarme de una manera que no puedo ni explicar la dichosa frasecita de "relájate, eso es porque estás nerviosa, ya verás como cuando dejes de pensarlo, te quedas". 

Pues no he dejado de pensarlo, y será por eso que todavía no ha llegado. Sé que la gente no lo dice con mala intención, pero esa frase rara vez ayuda. Además, un apunte, la preocupación, que se sepa, nunca ha sido un método anticonceptivo, ¿no? Pues eso, que lo que nos hace falta no es relajarnos, sino mucha fuerza. Fuerza para seguir adelante y para levantarnos después de cada negativo. Fuerza para cuando tengamos ganas de rendirnos y tirar la toalla. Fuerza para asumir que somos luchadoras en la sombra, madres invisibles hasta nueva orden.

¿Y dónde encontramos esa fuerza?
Simplemente os diré que lo mejor es poder contar con gente que te escuche y te apoye. No sólo tu pareja o tu familia, también aquellos amigos en los que tú más confíes. No hará falta que te den grandes consejos, bastará con que quieran escucharte y darte ese abrazo que necesitarás más de una vez. Si algo he aprendido durante todo este tiempo es que si compartes tu preocupación, incluso tu dolor, ambos se hacen más pequeños, tendrás menos peso en esa mochila que llevas meses, o años, sin quitarte de la espalda. Es, por así decirlo, como si tuvieras un equipo que comparte contigo tus derrotas y que, sobre todo, desea celebrar contigo tus victorias. Porque amig@s, por mucho que cueste, por mucho que duela, la victoria tarde o temprano llegará y podremos cantar bien alto "nuestro positivo". 

Yo espero poder hacerlo pronto con mi particular equipo, y ahora también con tod@s vosotr@s. ¿Me acompañáis "Hasta el positivo y más allá"?

 
P.D: Además de dejarme vuestros comentarios, si queréis contactar conmigo, podéis escribirme a lorartemail@gmail.com. Responderé encantada cualquier duda o pregunta, y me alegrará recibir vuestras historias, porque al final todas estamos en la misma lucha, y pasamos por lo mismo.

 ¡Os espero!