Seguimos sumando negativos. Tampoco ha habido suerte en la cuarta inseminación artificial. El camino va a ser muy MUY largo.
La verdad es que estoy bastante mejor de lo que pensaba, sobre todo teniendo en cuenta que acabo de quemar uno de los cartuchos más importantes en el proceso de inseminación artificial. Como ya os he contado en algún otro post, la gran mayoría de las parejas que se quedan embarazad@s por este método, lo hacen en los primeros cuatro intentos. El porcentaje de éxito de cada ciclo es acumulativo y va aumentando, siendo la tercera y la cuarta inseminaciones las que mayor tasa de embarazo arrojan por estadística. En nuestro caso no ha sido ni a la tercera, ni a la cuarta, ni a la segunda ni a la primera. Simplemente no ha sido.
Todavía nos quedan otros dos intentos, pero lo cierto es que no creo que vaya a funcionar. Si no lo ha hecho ya, cuando todo estaba perfectamente y todos los médicos nos daban esperanza porque tenía "muy buena pinta", sería todo un milagro que en uno de los dos últimos intentos llegara el positivo. Pero bueno, la esperanza es lo último que se pierde, yo nunca la pierdo hasta el test, así que no lo voy a hacer por mucho que a partir de ahora lo vea todavía más complicado. Seguiremos el camino que nos han marcado, dos inseminaciones más, y a por la in vitro (por cierto, ya estoy en lista de espera!)
Pero hasta entonces toca seguir formando parte del "Club de la Rayita Solitaria". Esta mañana cuando la he visto por enésima vez no he sentido ni frío ni calor. La he visto y creo que de alguna forma he pensado que era normal, que ése era mi mundo y éso, la dichosa raya en singular, lo único que me estaba permitido ver en un test de embarazo. No sé cómo explicarlo, es como si a estas alturas tuviera asumido que es lo que me corresponde, ver pruebas negativas, de una única raya rosada sobre un fondo blanco inmaculado. Ver las dos rayitas del milagro me parece casi utópico, inalcanzable, aunque quizá por eso seguiré luchando con todas mis fuerzas. Porque es difícil, sí, pero nosotros también nos merecemos ser padres, formar una familia y ser felices, MUY FELICES.
Aunque me deje la salud hormonándome, porque manda narices la de m... que nos tenemos que poner, seguiré adelante, pensando que ya queda menos, que ya hemos recorrido mucho camino y que el final no puede estar muy lejos. Eso es lo que me mantiene optimista hoy, pensar que ya estamos más cerca, y sobre todo el ser consciente de que estando triste y deprimida sólo pierdo un valiosísimo tiempo de mi vida que ya no voy a poder recuperar. No voy a ser madre cuando yo quería, vale. A partir de ahí, sólo me queda luchar por mi sueño, cueste lo que cueste. No importa cuantas veces caigamos, lo importante es que nos levantemos y sigamos.

