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domingo, 22 de noviembre de 2015

El último invierno

Hace días que no escribo en mi blog. La verdad es que no he estado muy inspirada y no tenía demasiado que contar. Apenas dos líneas que llenar con la llegada una vez más de la regla y el anuncio de dos o tres nuevos embarazos en mi entorno.


No he estado de bajón ni nada de eso, simplemente ha sido falta de inspiración. Ya sabéis que escribir es una de mis grandes pasiones, pero a veces es bueno hacer un parón, coger aire y después dejar que las palabras salgan solas. Y hoy quieren salir.


Hoy he visto llegar el invierno. Sí, ya sé que para que eso ocurra oficialmente falta cosa de un mes, pero donde yo vivo las temperaturas mandan, y puedo decir sin miedo a equivocarme que ya ha llegado el invierno. Lo sé porque he abierto la ventana de mi habitación al levantarme y he sentido el aire frío en mi cara. Ese aire que huele a nieve y leña, que te golpea de repente en la cara y te hace sentir más viva. Cierras los ojos, inspiras, y el aire helado te refresca por dentro y por fuera.


En esas estaba, cogiendo aire profundamente, sintiendo como la punta de mi nariz se iba enfriando con cada inspiración, sintiéndome un poco más viva que ayer, con más fuerza. Y he empezado a pensar que éste quiza sea el último invierno, el último de lucha. Es posible que este invierno sea el mío por fin. He sentido como si empezara una especie de cuenta atrás, no sé muy bien cómo explicarlo, pero por un momento me he visualizado más cerca de la meta. Todavía no la puedo ver, pero siento que estoy en el camino correcto. Este nuevo aire mezcla de frío, nieve y leña me ha dado fuerzas y esperanza.


En fin, creo que esta espera me está volviendo un poco loca. Hasta enero no estaré oficialmente en el mundo FIV y mientras eso llega mi mente va a mil por hora. Pasan tantas cosas por mi cabeza que no sé con cual quedarme. 


Miedo, esperanza, ilusión, ganas de luchar, incertidumbre, optimismo, pánico, fuerzas renovadas, expectativas...


Todo el mundo te dice que la in vitro no tiene nada que ver con las inseminaciones artificiales, que la tasa de éxito es mucho más alta, pero el miedo al fracaso está ahí. Tengo tantas esperanzas puestas en esta nueva fase que los negativos (soy consciente de que puede haberlos y de que seguramente los habrá) van a doler mucho más que hasta ahora. Medianaranja y yo nos estamos preparando para eso, lo hablamos de vez en cuando. Sabemos que tenemos que ser fuertes.


Con la próxima regla, en diciembre, me dijeron que llamara a mi centro y me dirían los pasos a seguir. Es una locura, pero sé que muchas os habéis sentido así y lo tengo que decir: tengo ganas de que llegue mi próxima regla. Pero tiempo al tiempo, ya llegará, siempre lo hace así que el mes que viene no va a ser menos. El día que no lo haga, el dia que la de rojo se olvide de visitarme, todo será diferente, lo sé, todas lo sabemos. 


Y podré dejar de ser una madre invisible para ser simplemente madre.

 
Y esta foto con el hijo de una buena amiga pasará a ser MI FOTO con H o con B, o con los dos... Será el sueño de una madre invisible hecho realidad.

miércoles, 28 de octubre de 2015

Volviendo a la realidad

Después de tres días de retraso, algo inédito en mí, y de un enfado monumental con Omifin y toda su familia, vuelvo poco a poco a la normalidad y a la realidad de mi infertilidad.


La odiosa de rojo tardó tres días, 72 angustiosas horas, en dignarse a visitarme. Y sí, lo reconozco, me hice ilusiones, muchas ilusiones de hecho. Y no fuí la única, medianaranja también estaba imaginándose ya dando la noticia por fin a sus padres. Pero todo eran castillos en el aire, lo confirmó el test de embarazo negativo que os colgué hace dos días, y un poco después la llegada de la regla.


He estado enfadada, muy enfadada con el mundo estos días. Bueno con el mundo, y conmigo misma también. Porque no estaba dentro de mis planes ilusionarme, no de momento, no hasta enero que es cuando empezamos con FIV. Estos meses que tengo por delante iban a ser para relajarme y mentalizarme, para nada más. No me esperaba tener un retraso y mucho menos necesitar un test de embarazo para salir de dudas.


Porque lo cierto es que al segundo día de retraso me estaba comiendo las uñas. Quizá os parezca demasiado pronto, exagerado incluso, pero es que NUNCA había tenido un retraso. No paraba de decirme una y otra vez que sería por el Omifin, que no debía hacerme ilusiones. Pero a la vez, mi yo experto en fertilidad e infertilidad no paraba de repetirme que si ya habían pasado 14 días desde la última ovulación, la regla debería haber aparecido ya... Un sin vivir y una vez más el sube y baja de la montaña rusa emocional que tanto me desgasta en todos los sentidos.


Así que después de ver el negativo, otro más para la lista, y de esperar un día más a que me bajara la regla, pues me ha costado quitarme de encima mi cara de moco y mi enfado. Pero bueno, poco a poco estoy mejor y voy cogiendo fuerzas para el año que viene, que parece que queda lejos y no, está a la vuelta de la esquina. Dos reglas más y nos pondremos manos a la obra. Sólo queda esperar y cruzar los dedos para que 2016, sí o sí, sea por fin nuestro año.