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jueves, 31 de diciembre de 2015

Adiós 2015. Hola FIV. Sentimientos y amuletos.

Este va a ser mi último post del año. Mis últimas reflexiones de 2015. A unas horas para que empiece el 2016 me propongo escribir una entrada que quiere contar tantas cosas que no sé ni por dónde empezar. Hoy, último día del año, he acudido a lo que ha sido mi primera consulta para FIV. Una fecha simbólica donde las haya para empezar nueva etapa. Cerrar una puerta y abrir otra. 
Esta mañana medianaranja y yo nos hemos levantado temprano, nerviosos (sobre todo yo) por todo lo que supone este día. Constatar que nuestro camino es la fecundación in vitro, que la cosa puede alargarse todavía más, que deberemos luchar, si cabe, más que hasta ahora... Entramos en el universo de "hormonarse como si no hubiera un mañana", de las punciones, las transferencias, de las horribles betaesperas... Sabíamos algo por las inseminaciones artificiales (no olvidéis que llevamos cinco en nuestras mochilas), pero todo parece indicar que a partir de ahora será eso al cuadrado, como mínimo.


Arrullo de @insolitapez
Calcdetines de la suerte
Con todas esas emociones nos hemos levantado hoy, contentos pero asustados, ilusionados pero con miedo al fracaso. Lo hemos hablado mientras desayunábamos, nos vestíamos, en el coche, y así hemos llegado al centro donde nos llevan. Con nuestros miedos, la carpeta roja con todo nuestro historial infértil y mis amuletos. 

Figurita Lilo & Stich

He decidido que tengo que atraer a la suerte, al buen karma, las buenas vibras o lo que quiera que sea, y eso significa que voy a consulta como si me fuera de camping. Me he llevado mis calcetines de la suerte, los que me regaló medianaranja, también la figurita de Lilo & Stich de la que ya os he hablado en otro post, y por supuesto he llevado conmigo algo muy especial que me llegó ayer mismo: mi arrullo exclusivo marca MOAN by @insolitapez. Mis chicas de la #infertilpandy quizá ya lo vieron ayer, porque colgué una foto. Me tocó en un sorteo que organizó Insólita, pensé que si me tocaba sería una señal, y me tocó, así que he decidido que esa encantadora mantita vaya conmigo a todo lo que tenga que ver con la etapa in vitro que estamos a punto de empezar.


Con todo ese cargamento he llegado a la consulta. Entre abrigos, bufandas, bolsos, bolsas y demás, perfectamente podía haber plantado un puesto allí mismo... Pero a lo que iba, después de esperar una hora de reloj (y eso que la sala de espera estaba literalmente vacía) nos han pasado con la médico. Muy rápidamente me ha explicado lo que voy a tener que hacer y todo ese encuentro se resume en una nueva fecha: 9 de enero. Ese día deberé empezar a pincharme (otra vez volvemos con los pinchis...) el famoso decapeptyl. Había oído hablar de él en la #infertilpandy, pero no había tenido la suerte de probarlo. Entre pinchazo y pinchazo me bajará la regla y el 18 empiezo con análisis, controles, hormonas... pero eso me lo explicarán más a fondo el 18 de enero.

De momento siguiente paso, DECAPEPTYL.

Y así es como cierro el año, con una nueva pauta y nuevas ilusiones. Con ganas y con miedo. Sentimientos encontrados y amuletos de la suerte. No me reconozco a mí misma... aunque lo cierto es que estos dos últimos años he cambiado tanto. Soy más fuerte, he ganado en paciencia, sí, pero he perdido a una parte importante de mí. Una parte inocente y dicharachera que se perdió con el enésimo negativo. Porque en esto de la infertilidad uno no gana para disgustos. Y justo cuando mejor pensamos que estamos, llega el ZASCA. A mí me pasó ayer. 

Tenía por fin conmigo el arrullo de @insolitapez y lo llevaba en el coche de vuelta a casa después del trabajo. Mientras pensaba en que no podía haberme llegado en mejor momento, mientras visualizaba el día en el que estrene ese arrullo y pensaba en H&B,  sonó el móvil. Llevaba el manos libres así que lo cogí, era medianaranja. Me contó algunas tonterías que no vienen al caso ahora, pero también me dijo que un amigo suyo le había dicho que estaban embarazados, que todavía no lo sabía todo el mundo, pero que pronto lo iban a hacer público. Me lo contó para que estuviera preparada para el momento, porque era posible que coincidiera con nuestra lucha FIV particular. Yo le dije que esas cosas ya no me afectaban, que me alegraba por ellos, que me daba envidia, pero que a nosotros no nos queda otra que luchar... todas esas cosas que siempre pienso ante un nuevo anuncio de embarazo. Y es verdad, es cierto que por mucho que a mí me duela que otros se queden y yo no, eso no va a cambiar mi situación, no va a cambiar mi lucha. Nosotros no elegimos los problemas que tenemos, pero sí la forma de afrontarlos. Y yo lo afronto concentrándome en mi lucha.

Pero al colgar el teléfono se hizo el silencio en mi mente. Había empezado a llover y las gotas de lluvia resbalaban en el cristal de mi coche como lágrimas. Sonaba en la radio una canción que en ese momento me resultó inmensamente triste, sólo oía el estribillo "wait for me to come home"... Y ahí estaba yo, con el arrullo sobre mis rodillas, escuchando esa triste melodía y siendo plenamente consciente de que hay una pequeña posibilidad de que nunca pueda estrenar esa maravillosa mantita amarilla de elefantes. Me sentí desolada. Porque los amigos de medianaranja son tremendamente afortunados de estar embarazados. Yo tengo un arrullo, nada más.


Por eso quiero que este 2015 acabe ya, porque para mí es sinónimo de fracaso. Y 2016 no. 2016 será mi año, nuestro año. Esta noche brindaré por la nueva etapa, por el nuevo año, y por vosotras, por mi #infertilpandy. Que todos nuestros sueños se cumplan este 2016.



FELIZ 2016 - URTE BERRI ON

martes, 22 de septiembre de 2015

Reflexiones de una "Buscadora Positiva"

"Querida Cigüeña..."


Ayer volaste sobre mí. Te ví claramente atravesando el cielo ligera y segura, marcando el compás de tu vuelo con tus largas alas. Era un atardecer de esos que tiñen las nubes de rosa y morado, uno de los primeros del otoño, con ese aire entre frío y caliente que todavía recuerda al verano pero que inevitablemente lleva algo de esa nueva estación que acorta y refresca los días.


Te ví surcar el firmamento con la tranquilidad de quien tiene un destino fijado, ajena a todo lo demás. Mis ojos siguieron tu camino en la distancia. Atravesaste aquella plaza sin prisas, aunque todo pasó en pocos segundos. La plaza ténuemente iluminada por algunas pocas farolas, una pareja que paseaba abrazada, varios niños que corrían y jugaban aprovechando los últimos días sin deberes, y yo. Yo que miraba hacia arriba preguntándome dónde irías esta vez. Preguntándome si finalmente tu destino seríamos nosotros.


Cerré los ojos como si así puedieras escucharme, deseando con todas mis fuerzas que lo hicieras aunque sabía que era imposible. Porque lo de la cigüeña es sólo un cuento chino que se cuenta a los niños para evitar el mal trago de explicar cosas más complicadas. Aún así lo intenté, intenté mandarte un mensaje desde aquella plaza que olía a otoño, a algo de verano y a cena recién hecha; la cena, quizá, de una pareja a la que tú una vez escuchaste y que hoy disfruta feliz de una velada en familia. Pero no, mi mensaje no era en forma de reproche, ya sé que la naturaleza es sabia y también caprichosa, mi mensaje era en forma de deseo, casi de plegaria.


"Querida Cigüeña -pensé en bajito, apretando los ojos y los labios- esta vez, por favor, por favor, por favor, para en nuestra casa. Sabes nuestra dirección, sabes que te esperamos, sabes lo que estamos sufriendo. Esta vez detén tu vuelo y no nos pases de largo. "


Cuando abrí los ojos de nuevo ya no estabas, no volví a verte otra vez. Habías seguido tu camino con la misma seguridad con la que lo empezaste.


Yo te envié mi mensaje y ahora sólo me queda esperar. Esperar otros cuatro días para saber si me escuchaste o no. En cuatro días el test de embarazo me lo dirá. Dos rayas, me hiciste caso. Una raya, será más adelante, todavía no es nuestro momento. 

martes, 4 de agosto de 2015

¿Somos nosotras o son los demás?


Mientras espero a que me baje la regla y decido si me hago la cuarta IAC o lo dejo hasta septiembre, sigo con mis reflexiones. La de hoy está relacionada con la gente que nos rodea. Sí, esa gente (amig@s en su mayor parte) que sabe por lo que estás pasando y que, la inmensa mayoría de las veces, no sabe empatizar. Al principio dudaba si era yo que no me "dejaba querer", y ahora tengo claro que no. No soy yo, son ell@s.

En este horrendo año y medio que me he pasado ya buscando a mi chiquitín/a he vivido muchas cosas, emociones y frustraciones, he pasado por mucho y me he dado cuenta de que mucha gente prefiere no saber nada del tema, es como si les hiciera sentir incómodos. 

Están tus familiares más cercanos, padres y herman@s, a quienes siempre vas a tener cerca (yo al menos en mi caso sobrevivo gracias a su apoyo incondicional) y luego están l@s amig@s. Por partes, primero de todo quiero aclarar que no me refiero a esos conocidos con los que sales de cuando en cuando que se hacen llamar amig@s, pero a los que nunca contarías tus penas. No, no hablo de ell@s. Me refiero a ese círculo de amistades, los que llevan contigo media vida y de los que esperas solidaridad. Esos a los que sí les cuentas por lo que estás pasando.

Los que me conocen saben que soy una persona bastante abierta, no tengo pelos en la lengua cuando se trata de compartir mis cosas, siempre que sea con los míos claro. No he llevado todo este proceso en secreto, pero por contra, sí he tenido poca respuesta afectiva, por así decirlo. No sé si es porque los que me rodean están ya embarazad@s o felizmente con sus bebés y no les queda tiempo para más, pero no me he sentido apoyada, al menos no por el 100% de las personas que han sabido de mi "probemilla".

Lo que saco en claro después de todos estos meses es que nadie sabe lo que es ésto si no ha pasado por ello, y por lo tanto es difícil que te entiendan. Cuando se está inmerso en un tratamiento de fertilidad, sea el que sea, hay días regulares, días malos y días muy muy malos. Muchas veces, durante las dos semanas de espera sobre todo, los nervios están tan a flor de piel que estamos insoportables, o lloronas, y no nos apetece que nos vean así. Pero los peores días son los negativos, esos en los que te tocaba hacerte el test de embarazo y una vez más sólo obtienes una rayita solitaria. Esos son los días en los que te gustaría meterte bajo tierra y desaparecer, pero no puedes, así que optas por meterte bajo una manta en el sofá y llorar a moco tendido mientras tu pareja te consuela y te dice que ya queda menos, que seguro que pronto lo conseguimos. 

Cómo quiero a mi media naranja por toda la paciencia y el amor que está demostrando estos meses.

En fin, que me lío... sigo. Decía que hay días en los que no quieres salir de casa porque estás destrozada, cuando no son las hormonas y sus efectos, son los batacazos de fin de ciclo, y es en esos días cuando más necesitas a los tuyos. Sin embargo, es posible que no todos vayan a estar al pié del cañón. Algunos preferirán dejar pasar el tiempo y hacerse los suecos porque creen que te van a molestar. Es una elección totalmente lícita, hay quien ve todo esto como un tema incómodo, algo tabú, pero duele. Duele mucho porque es cuando no estamos bien cuando necesitamos su apoyo, porque a las buenas es todo muy divertido, pero a las malas... ahí es cuando se demuestra quién va a estar a tu lado pase lo que pase.

Lo que más me molesta es esa gente que, a pesar de saber por lo que estás pasando, te reprocha que no sales y te dice que si no te preguntan qué tal estás es porque tú te estás distanciando. ¿Peeeerdooooonaaaaaa?? Realmente me impacta que alguien pueda llegar a acusar a una persona que no puede casi ni con su alma de distanciamiento. ¿Es que acaso cuando estamos mal tenemos que ponernos un cartel y una señal sonora que anuncie que necesitamos un abrazo o una palabra de ánimo? Yo pensaba que cuando uno lo pasa mal, y hace partícipe a sus amig@s de ello, recibía comprensión en vez de rechazo y rencor. Hay a quien sólo le falta "echarte del grupo" por haber estado "rara" últimamente. El súmmum de la estupidez, vamos.

Por eso digo, y excuso en parte a estos amig@s, que el problema es el desconocimiento, el no saber realmente qué es llevar tiempo buscando sin resultados. Empezar un tratamiento y otro y otro... para nada. No haber vivido en tus propias carnes esa montaña rusa infernal hace complicado empatizar y no se le da la importancia que merece. Porque si esa misma amiga que sufre por su infertilidad, estuviera sufriendo, por ejemplo, por una enfermedad, la solidaridad y las palabras de animo serían incuestionables, y absolutamente nadie se atrevería a acusarle de distanciamiento, porque entenderían su dolor. ¿A que sí?

Con todo esto no quiero decir que se nos deba tratar como a víctimas y tenernos entre algodones, sólo considero que se nos debería entender un poco más y no pensar que lo nuestro "no es para estar así". Cada uno lo lleva como buenamente puede. Habrá a quien no le afecte, y a quien, como a mí, le tenga en un sinvivir y necesite el apoyo de los suy@s.

Por eso desde aquí quiero agradecer a esas amigas que siguen mis quince días de espera conmigo, preguntándome como lo llevo, si noto algo, si estoy bien; a esas "casi hermanas" que cuando el mundo se te viene abajo por otro negativo te obligan a salir a comer con ellas, que insisten e insisten hasta que les tienes que decir que sí porque son muy tercas. Gracias por ser tan "pesadas", por vuestras llamadas, whatsapps y por hacer de mi lucha y mi sueño parte de vosotras. Porque con vuestra ayuda, mis disgustos son más pequeños, mis horas de espera son más cortas y, lo más importante, me siento querida.

Eso es empatía y lo demás tonterías.

Gracias.





sábado, 27 de junio de 2015

Manual hormonal. Guía rápida y consejos sobre gonal, cetrotide, luveris y ovitrelle


Cuando me pusieron delante por primera vez la torre de medicamentos que tendría que ponerme (pincharme, para ser más exacta) casi me da algo de la impresión. Me sentía como si fuera a traicionar a mi cuerpo, a mi naturaleza, y además me daba bastante miedo, no sólo por el hecho de que tenía que ponerme las inyecciones yo sola, sino porque no sabía qué efectos secundarios podía tener todo aquello. Por suerte, no hay que ponérselo todo de golpe y se empieza pasito a pasito. De todas formas coged papel y boli, porque esto se las trae.





Antes de nada me gustaría dejar claro que lo que voy a contar a continuación es para que os hagáis una idea. Está pensado para quienes no han pasado por esto y quieren saber lo que es o para las que están a punto de hacerlo y tengan dudas. Sobra decirlo, pero lo más importante es seguir el consejo médico en todo momento.


PASO Nº1: GONAL


Nada más bajarme la regla, el segundo día de mi ciclo concretamente, empecé a ponerme esta hormona (folitropina alfa) que estimula los ovarios y hace crecer los folículos de los que luego deberán salir los óvulos. Hay que inyectársela todos los días a la misma hora más o menos y mi consejo es que, sobre todo las primeras veces, os lo toméis con calma y sigáis las instrucciones al pie de la letra.
                                                    
      

Gonal



Cada paquete de gonal viene con un vial que contiene la hormona en polvo, una jeringa precaragada con disolvente que habrá que inyectar en el vial para que se mezcle, y 15 jeringuillas desechables. Una vez hecha la mezcla, se coge una jeringuilla de las desechables y se carga con la dosis que nos hayan mandado (antes de cargarla es aconsejable llenarla de aire hasta la dosis que deseemos, se inyecta ese aire en el vial con la mezcla y ya entonces se carga con el líquido). Se limpia con alcohol la zona del vientre donde nos vayamos a pinchar (mejor ir alternando cada día) y, agarrando el pliegue de piel en un pellizco, se introduce la aguja en un ángulo de unos 45-90º. Cuando vayamos a introducir el líquido dejaremos de pellizcar la zona y al terminar volveremos a limpiarla masajeándola con cuidado.

Cuántos días os pinchéis esta hormona dependerá del criterio de vuestr@ médic@. A mí con unos siete u ocho me suele bastar.

En cuanto a efectos secundarios, noto un poco de dolor de cabeza los primeros días y también me salen moratones en las zonas en las que me pincho. Nada insoportable. Ah! y también tengo los pechos muuuuy sensibles, algo que además va en aumento a medida que vamos añadiendo nuevas hormonas al tratamiento.

PASO Nº2: CETROTIDE Y LUVERIS



Mientras estamos con el gonal, deberemos acudir varias veces a consulta para control ecográfico. El médico tiene que cerciorarse de que los folículos crecen y de que todo va bien, para evitar el riesgo de hiperestimulación ovárica. Cuando los folículos alcanzan un buen tamaño, unos 15 o 16mm, te mandan ponerte el cetrotide (evita que ovulemos antes de la inseminación) y el luveris (lutropina alfa para que los óvulos terminen de madurar).


Cetrotide

El cetrotide yo me lo pongo por la mañana, durante unos dos o tres días en función del ciclo. Hay que hacer una mezcla y es un poco lío porque tienes que cambiar de aguja, pero en las instrucciones está muy bien explicado. Viene con 7 dósis que incluyen 7 viales y 7 jeringas precargadas. Se hace la mezcla con la aguja más grande (la amarilla), se carga la jeringa con todo el líquido que resulte de la mezcla, se cambia la aguja y se pone la más pequeña (la gris) y se inyecta la dosis en una zona del vientre que veamos que no está demasiado maltratada por la última semana de pinchazos. El problema del cetrotide es que puede provocar reacción alérgica. A mí no me da siempre, y cuando me da me sale como un sarpullido rojizo y se me hincha levemente la zona donde me he puesto la inyección. Pica un poco, pero se pasa en una hora a lo sumo, al menos a mí.


Luveris + Gonal

En cuanto al luveris, es otro engorro, porque hay que combinarlo con el gonal y la mezcla requiere de concentración. Primero se extrae la dosis de gonal que nos tengamos que poner en una de las jeringuillas desechables, después se extrae en le misma jeringuilla  el disolvente de luveris (300 ml es lo que me dijeron a mí), y por último se echa todo el líquido en el vial con polvo de luveris. Esperamos a que la mezcla sea homogénea, la extraemos en su totalidad, y nos la ponemos. Si nos mandan 300 ml de luveris y nuestra dosis de gonal es, por ejemplo, de 110, en total nos tendremos que inyectar 410ml. Fijaos siempre en la jeringuilla  a ver si habéis hecho bien las cuentas ;-p

PASO Nº3: OVITRELLE

Es el último paso y uno de los más importantes, si no el más importante, con esta inyección estaremos dando a nuestro organismo "permiso para ovular" finalmente. Después de haber lidiado con el gonal, el cetrotide y el luveris, esta inyección es relativamente sencilla, pero ha de ponerse a la hora exacta que nos digan, porque una vez puesta, unas 36 horas depués ovularemos y normalmente ese es el momento en el que nos harán la inseminación.


Ovitrelle

El formato del ovitrelle es algo así como un bolígrafo. Ya viene con la dosis cargada y sólo hay que poner la pequeña aguja (es la más pequeña de todas), activar una pequeña rosca que tiene en un extremo, hasta llegar a los 250ml, y después pincharnos hasta que la especie de pantalla que tiene vuelva a ponerse a "0".

Y ya está, con este pinchazo se termina la primera fase y empieza quizá lo más duro, sobre todo por la espera hasta saber qué pasará. Una vez más sólo quedará ser pacientes.